El Complejo arquitectónico de Garni (siglo III antes de J.C) fue una vez una poderosa fortaleza la cual se situaba en una meseta rocosa y triangular, elevándose empinadamente por el rio Azat. Los reyes armenios habían estado veraneando en Garni para escapar del calor del valle del Ararat. Las fuertes paredes de basalto tetifican al poder de los señores que guardaban, pero incluso eran impotentes ante la alevosía. La víctima fue el rey Mithidritades quien murió en manos de su sobrino. Sin embargo tuvo el apoyo del Imperio romano, el traidor no reinó por mucho tiempo, y fue derrocado con la ayuda de Partia, el rival del Imperio romano, y el trono fue a Tirídates I. El poderoso imperio no pudo ignorar esta afrenta y envió sus legiones al valle del Ararat. Arrasaron Artashat, la capital de Armenia. Pero pronto inconstante fortuna cambiaron los lados y, muy inesperadamente, las tropas de Tiridates I devastaron un devastante soplo disipando las legiones romanas. Pero Tiridates comprendió que no sobreviviría a menos que él hiciera la paz con el gran Imperio romano, así que él aceptó la oferta del emperador Nerón de recibir la corona de Armenia de sus manos.
El viaje a Roma tomó nueve meses. La familia real y los nobles y dignatarios, célebres y artistas armenios, así como de una cabalgata de 3,000 jinetes, contaban entre los sirvientes del rey. Roma preparó una espléndida y cordial bienvenida para el rey Tirídates, pero la misión casi terminaba en el fracaso, porque el orgulloso Tiridates, en violación de la etiqueta de la corte, rehusó desarmarse en presencia del emperador. El conflicto fue finalmente suavizado, y Tiridates regresó a Armenia como rey coronado, con los 150 millones de dinares que él hubo recibido como regalo de Nerón, y con los artesanos y constructores quienes fueron a decorar su residencia.
Volviendo a casa Tiridates inició la construcción de un hermoso templo pagano - el Templo del Sol - en el territorio de la fortaleza de Garni (siglo I antes de J.C.). El templo agració la ladera por 17 siglos, evocando maravilla y deleite con su forma perfecta y etérea belleza hasta que un gran terremoto lo destruyó en 1679. Casi tres siglos pasaron, antes que el prominente orientalista ruso Nikolai Marr y su colega Yakov Smirnov descubrieron las ruinas del Templo del Sol. En los años de 1930 el profesor Nikolai Buniatov hizo una fiel reconstrucción del templo después de un entero estudio de las ruinas. La obra de restauración fue lanzada en 1966 y tomo diez años de duro trabajo para completarlo.
Ahora echemos una mirada al templo. La constitución del templo tiene hojas retorcidas alrededor de las máscaras de los leones las cuales están tan naturalmente rondeados, que es difícil creer que están tallados en la roca y no moldeados. El pequeño vestíbulo cuadrado con el altar está rodeado por 24 columnas con capiteles finamente tallados. Un tejado extensivamente ornamentado corona este "templo de frialdad", el cual era usado como la residencia de verano de los reyes de Armenia antes que el país fuera convertida al Cristianismo. Las ruinas del enorme palacio y de los baños, construidas en el siglo III al estilo romano, son muy interesantes. Los baños eran calentados por aire caliente el cual pasaba a través de cañerías de cerámica puestas bajo el suelo. En la parte semi-circular de la ante-sala, una sección del suelo de mosaico ha permanecido intacto. Una historia de la mitología griega fue tomada para el diseño y fue puesta en piedras de 15 colores. Hay una inscripción en griego que nunca falta para envolver en misterio a los visitantes: "Trabajamos sin remuneración". Los arqueólogos aún trabajan en el complejo de Garni. Han descubierto muy interesantes artículos domésticos, fragmentos de antiguas estatuas de mármol, inscripciones en armenio, arameo, y griego.
martes, 27 de febrero de 2007
PAULICIANOS
En la historia de la Iglesia cristiana, secta oriental de herejes basada en el dualismo ético y que quizá nació como reacción a la estructura jerárquica de la Iglesia. Su fundador fue Constantino de Manánali, que estableció la primera congregación en Armenia hacia el año 660. Fue condenado a muerte por orden del emperador bizantino Constantino IV pero la secta sobrevivió. En el siglo IX los paulicianos se aliaron con los sarracenos en su lucha contra el Imperio bizantino y alcanzaron su época de mayor poder. Aunque sufrieron una derrota decisiva en el 872 a manos del emperador bizantino Basilio I, siguieron siendo fuertes, en especial en Tracia (ahora Bulgaria) durante el siglo siguiente. La secta se unió a los bogomilos que existieron hasta el siglo XV. Algunas sectas armenias actuales pueden considerarse herederas de los paulicianos. La secta rechazaba, aparte de la jerarquía de la Iglesia, el Antiguo Testamento y algunas partes del Nuevo Testamento, así como los sacramentos del bautismo, la eucaristía y el matrimonio. Los paulicianos también se proclamaron iconoclastas.
LOS PUEBLOS SIN TERRITORIO ENCONTRARÁN UNA PATRIA
(Resumen)
tomado de: ¿Podemos modificar el destino?
De: Mario de Sabato; FF/MR
"...Cuenta la leyenda que el Paraíso terrestre estaba situado en el centro de la Gran Armenia, territorio actualmente compartido por Turquía, la antigua URSS, Irán e Irak. Debía de estar en el valle del Araxes y la región del lago de Van. Este lugar perfectamente comparable con las descripciones bíblicas, es desde luego de una gran fertilidad y belleza, cosa que contrasta con las tres cuartas partes del país, donde los inviernos son largos y rigurosos y se producen a menudo temblores de tierra devastadores. Otra referencia bíblica demuestra que estas tierras estuvieron habitadas desde los tiempos más remotos: el monte Ararat, sobre el que embarrancó el arca de Noé cuando decreció la inundación del Diluvio, alza sus 5,165 metros sobre ese país de altas montañas volcánicas..."
"...La leyenda es hermosa, la realidad es mucho menos. En el transcurso de los siglos, los armenios han perdido las nueve décimas partes de su territorio y, de 1814 a 1918, más de un millón y medio de ellos fueron asesinados por los turcos. El holocausto del que ha sido víctima ese pueblo es comparable al que diezmó al pueblo judío. Los descendientes de quienes se libraron de las matanzas son en la actualidad cerca de seis millones, dispersos por todo el mundo (la mitad de ellos habitan en territorio soviético). Aunque han sido perfectamente asimilados en sus países de adopción, han sabido conservar su lengua, sus tradiciones, su religión (son cristianos) y su cultura. El recuerdo de su terrible historia se mantiene vivo en sus comunidades gracias al papel que juega la Iglesia en su vida social y al lugar que ocupan en ella sus artistas, sus potentes hombres de negocios y sus intelectuales. Pero "uno no lleva su patria en la suela de sus zapatos", como dijo Danton en un célebre discurso, y los armenios quieren recuperar sus tierras ancestrales que les fueron injustamente expoliados por Turquía. Esto es lo que he visto que deberá realizarse. Sin embargo, la situación seguirá siendo inextricable durante largo tiempo en lo que concierne al enclave del Alto Karabaj. Ese islote armenio cristiano en el corazón del Azerbaijan musulmán no recuperará la paz hasta que unos y otros hayan aceptado las transferencias masivas de población. El reagrupamiento de los armenios del Alto Karabaj en una Gran Armenia unificada es la única solución para poner fin a las perpétuas y sangrientas violencias inter-étnicas..."
"...Los kurdos cuya existencia está documentada desde el siglo VII antes de J.C. son unos 17 millones. Hasta 1920 formaban parte del Imperio otomano. A partir de esa fecha reclaman en vano, a pesar de las promesas que les hicieron, la constitución de un estado independiente. Poderosos intereses económicos (hay reservas de petroleo en algunos de los territorios que ocupan), políticos y estratégicos, supondrán su dispersión entre cinco países fronterizos, los cuales se encuentran, en efecto, "descuartizados" entre Turquía (9.000.000), Irak (3.500.000), Irán (4.000.000), Siria (800.000), Líbano (60.000), y la ex - URSS (Armenia y Georgia [270.000]). Se ha hablado mucho de la suerte reservada a los kurdos de Irak durante la guerra del Golfo, pero apenas se ha mencionado la tan poco envidiable de sus hermanos y vecinos de Turquía, pues los turcos se encontraban entonces en el campo de los aliados y no se les quería crear la menor dificultad. Pero es verosímil que, cuando Turquía llame a la puerta de la Comunidad Europea, la solución de las cuestiones kurda y armenia le será exigida, entre otras, como derecho de ingreso..."¡¡
tomado de: ¿Podemos modificar el destino?
De: Mario de Sabato; FF/MR
"...Cuenta la leyenda que el Paraíso terrestre estaba situado en el centro de la Gran Armenia, territorio actualmente compartido por Turquía, la antigua URSS, Irán e Irak. Debía de estar en el valle del Araxes y la región del lago de Van. Este lugar perfectamente comparable con las descripciones bíblicas, es desde luego de una gran fertilidad y belleza, cosa que contrasta con las tres cuartas partes del país, donde los inviernos son largos y rigurosos y se producen a menudo temblores de tierra devastadores. Otra referencia bíblica demuestra que estas tierras estuvieron habitadas desde los tiempos más remotos: el monte Ararat, sobre el que embarrancó el arca de Noé cuando decreció la inundación del Diluvio, alza sus 5,165 metros sobre ese país de altas montañas volcánicas..."
"...La leyenda es hermosa, la realidad es mucho menos. En el transcurso de los siglos, los armenios han perdido las nueve décimas partes de su territorio y, de 1814 a 1918, más de un millón y medio de ellos fueron asesinados por los turcos. El holocausto del que ha sido víctima ese pueblo es comparable al que diezmó al pueblo judío. Los descendientes de quienes se libraron de las matanzas son en la actualidad cerca de seis millones, dispersos por todo el mundo (la mitad de ellos habitan en territorio soviético). Aunque han sido perfectamente asimilados en sus países de adopción, han sabido conservar su lengua, sus tradiciones, su religión (son cristianos) y su cultura. El recuerdo de su terrible historia se mantiene vivo en sus comunidades gracias al papel que juega la Iglesia en su vida social y al lugar que ocupan en ella sus artistas, sus potentes hombres de negocios y sus intelectuales. Pero "uno no lleva su patria en la suela de sus zapatos", como dijo Danton en un célebre discurso, y los armenios quieren recuperar sus tierras ancestrales que les fueron injustamente expoliados por Turquía. Esto es lo que he visto que deberá realizarse. Sin embargo, la situación seguirá siendo inextricable durante largo tiempo en lo que concierne al enclave del Alto Karabaj. Ese islote armenio cristiano en el corazón del Azerbaijan musulmán no recuperará la paz hasta que unos y otros hayan aceptado las transferencias masivas de población. El reagrupamiento de los armenios del Alto Karabaj en una Gran Armenia unificada es la única solución para poner fin a las perpétuas y sangrientas violencias inter-étnicas..."
"...Los kurdos cuya existencia está documentada desde el siglo VII antes de J.C. son unos 17 millones. Hasta 1920 formaban parte del Imperio otomano. A partir de esa fecha reclaman en vano, a pesar de las promesas que les hicieron, la constitución de un estado independiente. Poderosos intereses económicos (hay reservas de petroleo en algunos de los territorios que ocupan), políticos y estratégicos, supondrán su dispersión entre cinco países fronterizos, los cuales se encuentran, en efecto, "descuartizados" entre Turquía (9.000.000), Irak (3.500.000), Irán (4.000.000), Siria (800.000), Líbano (60.000), y la ex - URSS (Armenia y Georgia [270.000]). Se ha hablado mucho de la suerte reservada a los kurdos de Irak durante la guerra del Golfo, pero apenas se ha mencionado la tan poco envidiable de sus hermanos y vecinos de Turquía, pues los turcos se encontraban entonces en el campo de los aliados y no se les quería crear la menor dificultad. Pero es verosímil que, cuando Turquía llame a la puerta de la Comunidad Europea, la solución de las cuestiones kurda y armenia le será exigida, entre otras, como derecho de ingreso..."¡¡
CRONOLOGIA DE LA HISTORIA DE ARMENIA
CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA ARMENIA Y EVENTOS IMPORTANTES
(2800 antes de Cristo - 1991 después de Cristo)
ANTES DE CRISTO
Armenia Prehistórica
2800 Los Armen
1800 Los Hayasas
1100 Los Nairi
Reino de Urartu
860-843 Aramé
835-820 Sarduris I
820-800 Ishpuini
800-780 Menuá I
780-755 Arkishdis I
755-730 Sarduris II
730-714 Rusás I
714-680 Arkishdis II
680-675 Rusás II
675-670 Yeremenas
670-645 Rusás III
645-620 Sarduris III
620-600 Irgias
600-580 Menuá II
Período de dominación por Gyaksar I
(La Historia Tradicional de Armenia comienza aquí):
Haig Nahabed
Aram Nahabed
Ara Keghetzik (el Hermoso)
(Leyenda de Ajdahak y Vahakn)
558-553 Yervant I. Entretanto:
546-539 Guerra de Sardikeh y Babilonia
553-521 Tigranes el Grande (Metsn Dikrán)
521-518 Rey Vahakn
518-330/6 Dominación Persa
336-300 Yervant III
305-288 Artwart
288-247 Orontes
247-220 Artwart II
220-215 Herant
215-190 Zareh, padre de Ardashés el Grande
190-160 Artavazt I
145-123 Diran I
123-98 Artavazt II
98-95 Tigranes II
95-54 Tigranes III el Grande
54-34 Artavazt III
34-31 Alexander (nombrado rey, hijo de Cleopatra y Antonio)
30-20 Ardashés II
20-8 Tigranes IV (hijo de Artavazt)
8-5 Tigranes V (hijo de Artavazt)
5-2 Artavazt IV (hijo de Artavazt)
2-1 Tigranes V (por segunda vez)
DESPUÉS DE CRISTO (Anno Domini)
2-4 Arioparzan (Ariobarzanes)
4-6 Artavazt (por segunda vez)
6-14 Tigranes (hijo de Artavazt II)
14-15 Yerado
16-17 Vonon (Vanonis?)
18-34 Ardashés III (Zenón)
34-35 Arshak I.
35-47 (interregno).
47-51 Mihrtad (Mitrídates).
51-53 Heramesd Arshakuní de Persia instalado en el trono de Armenia.
52-59 Drtad Arshakuní (Tirídates Arsásida).
59-60 Dikrán VI.
66-75 Drtad I.
75-100 Sanatruk.
100-113 Askhatar.
113-116 Barsamasir.
116-117 Rufiano (designado por Trajano, emperador romano).
117-140 Vagharsh I.
140-162 Soemos.
162-164 Pakur (hermano de Vagharsh).
164-185 Soemos (por segunda vez).
185-195 Sanatruk (por segunda vez).
195-216 Vagharsh II (introduce la fiesta pagana "Navasart" en Armenia).
216-238 Drtad II.
224 Fin de los Arshakuní (Arsásidas) en Persia. Comienzo de los Sasánidas.
238-252 Khosrov I (hermano de Drtad II) asesinado por Anak el parto, y padre de Gregorio el Iluminador.
253-262 Artavazt Mamikonián (marzban, gobernador).
261-262 Tigranes VI rey
273 Zenobia, reina de los reinos de Palmira.
273-282 Khosrov II
283-287 Artavazt Mamikonián (por segunda vez)
287-294
297-330 Drtad III (Tirídates)
301 Los armenios se convierten al Cristianismo por Gregorio el Iluminador (Krikor Lusavorich)
331-339 Khosrov III (hijo de Drtad III)
340-350 Diran (hijo de Khosrov III)
350-367 Arshak II
367-374 Pap
374-378 Varaztad
378-385 Manuel Mamikonián
387 División de Armenia en dos reinos
378-389 Arshak (reino oriental)
376-386 Vagharshak (reino occidental)
386-391 Khosrov III
391-414 Vramshabuh
405 Creación del alfabeto armenio (Mesrob Mashtots 361-440)
435 Traducción de la Biblia al armenio (del original griego)
416-423 los marzban persas
423-428 Ardashés III (fin de la dinastía Arshakuní)
Período de los Marzbanes
387-451 Vartán Mamikonían
451 Guerra de Avarayr
454 Ghevontiank Martirizado
464 Regreso de Vahán, Vasak y Ardashés (hijos del hermano de Vartán, Hmayak)
480-510 Vahán Mamikonián
484 Acuerdo de Nvarsak
510-564 Vart Mamikonián
564-642 Armenia dividida entre Persia y Bizancio.
604 Batallas heróicas de Kayl Vahán
642-855 Dominación árabe.
Dinastía de los Bagratuní
885-890 Ashot I
890-914 Smpat el martir
908-935 Gagik Arzruní rey
915-930 Ashot II Yerkat
930-952 Appás II
952-977 Ashot III Voghormadz
977-990 Smpad el Conquistador
990-1020 Gagik I
1020-1041 Hovhannés Smpad
1019 Los seldjucidas en Armenia
1042-1045 Fin de la dinastía Bagratuní ( Gagik II, rendición y venta de Ani)
1045-1064 Dominación bizantina.
1047 Segunda invasión de los selyúcidas. Captura de la ciudad de Ani.
ARMENIOS EN CILICIA
1080-1095 Príncipe Rup(b)én.
1095-1100 Constantino (Gosdandín) I. Las Cruzadas en Armenia.
1100-1123 Torós (Teodoro) I.
1123-1138 Príncipe Levón (León).
1144-1168 Toros II.
1169-1174 Mleh, príncipe de Cilicia.
1175-1187 Rubén II.
1180 Salaheddine (Saladino) en Cilicia.
Dinastía de los Rupinián
1187-1198 Levón Medzakordz (como barón).
1198-1219 Levón (como rey).
Dinastía de los Hetumián
1224-1269 Hetoum (Hayton) I.
1206 Invasión de Gengis Khan y los tártaros.
1269-1289 Levón II.
1289-1305 Hetoum II.
1305-1308 Levón III.
1308-1320 Oshín rey.
1320-1342 Levón IV.
Dinastía de los Lusignan
1342-1344 Guidon.
1344-1363 Constantino II.
1363-1373 Constantino III.
1374-1375 Levón V. Fin del Reino Cilicio.
1400 Tamerlán en Armenia.
1512 Los otomanos invaden Armenia y Cilicia; la ciudad de Zeytoún: semi-independiente.
1587-1629 Reino otomano: región del lago de Van. Influencia persa: lago de Seván, ciudad de Yereván.
Deportados armenios por el rey Shah Abbas hacia Persia (100,000 personas)
1682-1725 Israel Ori: lucha por la independencia.
1813-1828 Los rusos conquistaron Armenia Oriental.
1885 Fundación del partido político Armenakán-Ramgavar.
1887 Fundación del partido político Henchakián.
1890 Fundación del partido Federación Revolucionaria Armenia (Tashnaktzutiún).
1906 Fundación de la Unión Benevolente General Armenio, en Egipto (siglas en inglés AGBU).
1915-1918 Primera Guerra Mundial.
El gobierno de los Jóvenes Turcos hizo perpetrar el genocidio armenio (1.500.000 víctimas).
1918 mayo 28: Batalla de Sardarabad e independencia armenia.
1920 Sovietización de Armenia.
1991 Independencia de Armenia. Referendum por el pueblo armenio, septiembre 21.
-Levón Ter-Petrossián, primer presidente elegido, octubre 16-.
(2800 antes de Cristo - 1991 después de Cristo)
ANTES DE CRISTO
Armenia Prehistórica
2800 Los Armen
1800 Los Hayasas
1100 Los Nairi
Reino de Urartu
860-843 Aramé
835-820 Sarduris I
820-800 Ishpuini
800-780 Menuá I
780-755 Arkishdis I
755-730 Sarduris II
730-714 Rusás I
714-680 Arkishdis II
680-675 Rusás II
675-670 Yeremenas
670-645 Rusás III
645-620 Sarduris III
620-600 Irgias
600-580 Menuá II
Período de dominación por Gyaksar I
(La Historia Tradicional de Armenia comienza aquí):
Haig Nahabed
Aram Nahabed
Ara Keghetzik (el Hermoso)
(Leyenda de Ajdahak y Vahakn)
558-553 Yervant I. Entretanto:
546-539 Guerra de Sardikeh y Babilonia
553-521 Tigranes el Grande (Metsn Dikrán)
521-518 Rey Vahakn
518-330/6 Dominación Persa
336-300 Yervant III
305-288 Artwart
288-247 Orontes
247-220 Artwart II
220-215 Herant
215-190 Zareh, padre de Ardashés el Grande
190-160 Artavazt I
145-123 Diran I
123-98 Artavazt II
98-95 Tigranes II
95-54 Tigranes III el Grande
54-34 Artavazt III
34-31 Alexander (nombrado rey, hijo de Cleopatra y Antonio)
30-20 Ardashés II
20-8 Tigranes IV (hijo de Artavazt)
8-5 Tigranes V (hijo de Artavazt)
5-2 Artavazt IV (hijo de Artavazt)
2-1 Tigranes V (por segunda vez)
DESPUÉS DE CRISTO (Anno Domini)
2-4 Arioparzan (Ariobarzanes)
4-6 Artavazt (por segunda vez)
6-14 Tigranes (hijo de Artavazt II)
14-15 Yerado
16-17 Vonon (Vanonis?)
18-34 Ardashés III (Zenón)
34-35 Arshak I.
35-47 (interregno).
47-51 Mihrtad (Mitrídates).
51-53 Heramesd Arshakuní de Persia instalado en el trono de Armenia.
52-59 Drtad Arshakuní (Tirídates Arsásida).
59-60 Dikrán VI.
66-75 Drtad I.
75-100 Sanatruk.
100-113 Askhatar.
113-116 Barsamasir.
116-117 Rufiano (designado por Trajano, emperador romano).
117-140 Vagharsh I.
140-162 Soemos.
162-164 Pakur (hermano de Vagharsh).
164-185 Soemos (por segunda vez).
185-195 Sanatruk (por segunda vez).
195-216 Vagharsh II (introduce la fiesta pagana "Navasart" en Armenia).
216-238 Drtad II.
224 Fin de los Arshakuní (Arsásidas) en Persia. Comienzo de los Sasánidas.
238-252 Khosrov I (hermano de Drtad II) asesinado por Anak el parto, y padre de Gregorio el Iluminador.
253-262 Artavazt Mamikonián (marzban, gobernador).
261-262 Tigranes VI rey
273 Zenobia, reina de los reinos de Palmira.
273-282 Khosrov II
283-287 Artavazt Mamikonián (por segunda vez)
287-294
297-330 Drtad III (Tirídates)
301 Los armenios se convierten al Cristianismo por Gregorio el Iluminador (Krikor Lusavorich)
331-339 Khosrov III (hijo de Drtad III)
340-350 Diran (hijo de Khosrov III)
350-367 Arshak II
367-374 Pap
374-378 Varaztad
378-385 Manuel Mamikonián
387 División de Armenia en dos reinos
378-389 Arshak (reino oriental)
376-386 Vagharshak (reino occidental)
386-391 Khosrov III
391-414 Vramshabuh
405 Creación del alfabeto armenio (Mesrob Mashtots 361-440)
435 Traducción de la Biblia al armenio (del original griego)
416-423 los marzban persas
423-428 Ardashés III (fin de la dinastía Arshakuní)
Período de los Marzbanes
387-451 Vartán Mamikonían
451 Guerra de Avarayr
454 Ghevontiank Martirizado
464 Regreso de Vahán, Vasak y Ardashés (hijos del hermano de Vartán, Hmayak)
480-510 Vahán Mamikonián
484 Acuerdo de Nvarsak
510-564 Vart Mamikonián
564-642 Armenia dividida entre Persia y Bizancio.
604 Batallas heróicas de Kayl Vahán
642-855 Dominación árabe.
Dinastía de los Bagratuní
885-890 Ashot I
890-914 Smpat el martir
908-935 Gagik Arzruní rey
915-930 Ashot II Yerkat
930-952 Appás II
952-977 Ashot III Voghormadz
977-990 Smpad el Conquistador
990-1020 Gagik I
1020-1041 Hovhannés Smpad
1019 Los seldjucidas en Armenia
1042-1045 Fin de la dinastía Bagratuní ( Gagik II, rendición y venta de Ani)
1045-1064 Dominación bizantina.
1047 Segunda invasión de los selyúcidas. Captura de la ciudad de Ani.
ARMENIOS EN CILICIA
1080-1095 Príncipe Rup(b)én.
1095-1100 Constantino (Gosdandín) I. Las Cruzadas en Armenia.
1100-1123 Torós (Teodoro) I.
1123-1138 Príncipe Levón (León).
1144-1168 Toros II.
1169-1174 Mleh, príncipe de Cilicia.
1175-1187 Rubén II.
1180 Salaheddine (Saladino) en Cilicia.
Dinastía de los Rupinián
1187-1198 Levón Medzakordz (como barón).
1198-1219 Levón (como rey).
Dinastía de los Hetumián
1224-1269 Hetoum (Hayton) I.
1206 Invasión de Gengis Khan y los tártaros.
1269-1289 Levón II.
1289-1305 Hetoum II.
1305-1308 Levón III.
1308-1320 Oshín rey.
1320-1342 Levón IV.
Dinastía de los Lusignan
1342-1344 Guidon.
1344-1363 Constantino II.
1363-1373 Constantino III.
1374-1375 Levón V. Fin del Reino Cilicio.
1400 Tamerlán en Armenia.
1512 Los otomanos invaden Armenia y Cilicia; la ciudad de Zeytoún: semi-independiente.
1587-1629 Reino otomano: región del lago de Van. Influencia persa: lago de Seván, ciudad de Yereván.
Deportados armenios por el rey Shah Abbas hacia Persia (100,000 personas)
1682-1725 Israel Ori: lucha por la independencia.
1813-1828 Los rusos conquistaron Armenia Oriental.
1885 Fundación del partido político Armenakán-Ramgavar.
1887 Fundación del partido político Henchakián.
1890 Fundación del partido Federación Revolucionaria Armenia (Tashnaktzutiún).
1906 Fundación de la Unión Benevolente General Armenio, en Egipto (siglas en inglés AGBU).
1915-1918 Primera Guerra Mundial.
El gobierno de los Jóvenes Turcos hizo perpetrar el genocidio armenio (1.500.000 víctimas).
1918 mayo 28: Batalla de Sardarabad e independencia armenia.
1920 Sovietización de Armenia.
1991 Independencia de Armenia. Referendum por el pueblo armenio, septiembre 21.
-Levón Ter-Petrossián, primer presidente elegido, octubre 16-.
DAVID EL ARMENIO [ó de Nerkén]
Es el filósofo más insigne de Armenia, teólogo y gramático a un tiempo, conocido entre los suyos por el Invensible, y por Filoteo entre los griegos, de cuya cultura bebió los raudales, que luego fertilizaron su patria. Por él la Armenia tiene un puesto en la historia de la filosofía, y ésta, de su vez, debe a David la adquisición de una nueva provincia en sus dominios, ya que por sus obras ve la cultura filosófica de Grecia dilatándose por el Oriente y aun sorprende por el canal por donde más tarde se extendió entre los árabes. La personalidad de David, sólo conocidas por vagas y tradicionales referencias, fue plenamente reconocida en Occidente después de los estudios de M. Neumann, publicados en el Nouveau Journal Anàtique (enero y febrero 1829). Nacido en una ciudad de Turuperán llamada Hertén, Herkán o más bien Nerkén; fue según Nersés, primo hermano de Moisés de Khorén, renombrado historiador de la Armenia, y por testimonio del cronista, también armenio, Samuel, floreció por los años de 490 después de J.C., y murió a principios del siglo VI. Las relevantes prendas que en el joven David sobresalían indujeron a su obispo San Sahak a enviarlo a Alejandría y a Atenas al tiempo que Prodo (Produs Lycius) sostenía en esta última ciudad con sus eruditas enseñanzas el prestigio de sus mejores tiempos; fue David su discípulo asiduo juntamente con los celebrados filósofos de Alejandría, Siriano y Ammonio, hijo de Hermias (Ammonius Hermiae), de que en sus escritos hace mención con frecuencia. No frustró en verdad las esperanzas sobre él fundadas, tanto por Sahak, como por Mesrob, verdaderos regeneradores de la Armenia: de regreso a ella, David, imbuído a fondo en la literatura y filosofía griegas, difundió entre sus compatricios las luces de su ingenio y erudición. Aunque fue por este tiempo su patria teatro de profundas agitaciones políticas, mantúvose David extraño a ellas, consagrado solamente al estudio, a la enseñanza y a la eculubración de sus obras filosóficas. Ni fueron estas tan sólo las que le valieron renombre entre los suyos, publicó varios tratados teológicos y otros literarios: de los primeros, entre varios fragmentos, que guardan las bibliotecas de Florencia, Roma y París, hállase íntegro el sermón o disertación que pronunció en Atenas, el bema, publicado primero en griego, su lengua original, traducida por él mismo al armenio, en cuya literatura figura como obra maestra; de los segundos quedan tan sólo algunos capítulos de una gramática armenia, donde comenta, para uso de sus compatricios, la gramática de Dionisio de Tracia. He aquí el catálogo de las obras filosóficas de David, según lo da Bartolomé Saint Hilaire, indicada la lengua en que fueron escritas:
1. En armenio solamente se hallan,
"La definición de los principios de todas las cosas" (Constantinopla, 1731),
· "Los fundamentos de la filosofía",
· "Los apotegmas de los filósofos".
2. En armenio y griego juntamente,
· "Comentario sobre la introducción de Porfirio",
· "Comentario sobre las categorías de Aristóteles".
3. En griego tan solo,
· "Los prolegómenos sobre el comentario al libro de las Categorías".
4. Hizo, además, traducciones a su lengua de las Categorías y de los libros de Interpretación, extractó los Primeros y últimos analíticos, tradujo la Carta de Alejandro sobre el mundo, también un breve tratado apócrifo sobre los vicios y virtudes. La edición general de las obras de Aristóteles, dada a la luz por la Academia de Berlín, trae en su tomo IV extensos fragmentos de Comentarios de David e íntegros sus Prologómenos a las Categorías.
1. En armenio solamente se hallan,
"La definición de los principios de todas las cosas" (Constantinopla, 1731),
· "Los fundamentos de la filosofía",
· "Los apotegmas de los filósofos".
2. En armenio y griego juntamente,
· "Comentario sobre la introducción de Porfirio",
· "Comentario sobre las categorías de Aristóteles".
3. En griego tan solo,
· "Los prolegómenos sobre el comentario al libro de las Categorías".
4. Hizo, además, traducciones a su lengua de las Categorías y de los libros de Interpretación, extractó los Primeros y últimos analíticos, tradujo la Carta de Alejandro sobre el mundo, también un breve tratado apócrifo sobre los vicios y virtudes. La edición general de las obras de Aristóteles, dada a la luz por la Academia de Berlín, trae en su tomo IV extensos fragmentos de Comentarios de David e íntegros sus Prologómenos a las Categorías.
CUANDO MADRID....
...FUE CAPITAL DE ARMENIA
¿Sabían ustedes que Madrid dejó de ser española y fue capital de Armenia?
¿No? Pues lean la historia, que es curiosa.
Levón (León) V de Lusignán era rey de Armenia desde que fue coronado en Sis en 1374. Al año sguiente fue hecho prisionero por los mamelucos, llevado a El Cairo y encerrado en prisión. Se le ofreció la libertad si abjuraba del cristianismo y se hacía mahometano. León se negó. Su esposa murió en el cautiverio. Envió mensajeros a las diversas cortes europeas pidiendo auxilio y rescate para obtener su libertad. Entre los que le contestaron figuran Juan I de Castilla y Pedro IV de Aragón y III de Cataluña. Una vez lograda su liberación, el monarca armenio se trasladó a Europa y visitó al Papa Clemente VII, del que sólo obtuvo buenas palabras, y al rey de Aragón, que le consoló como pudo pero no le socorrió con dinero. Por fin, Juan I de Castilla, en un arranque de generosidad, le otorgó el señorío de Madrid, Andújar y Villareal (Ciudad Real) con sus rentas, amén de 150.000 maravedíes de renta.
Y ya tenemos a León V señor independiente de Madrid independiente. Se instaló en el Alcázar y durante tres días hubo fiestas en la nueva capital de Armenia para celebrar a su nuevo señor. De todos modos, aunque prometió confirmarles los privilegios de que gozaban, se desentendió con los madrileños hasta el punto que el 12 de octubre de 1383, poco meses después de su reinado, el rey de Castilla tuvo que prometer a los pobladores de Madrid que aunque lo hecho hecho estaba, a la muerte de León V volvería la villa a ser castellana y prometía no enajenarla nunca más. Siete días después, León recibía el homenaje de sus nuevos vasallos consolados por la promesa del rey castellano.
Francisco Carlos Sainz de Robles, en su obra Madrid, autobiografía (Ed. Aguilar), hace hablar a la villa en primera persona y dice: "Mi nuevo señor se dejó ver en público diariamente reconociéndome de punta a punta, muy curioso y reanimado, con sonrisa afable, sobre un caballazo tordo y seguido de una lucida escolta de lanceros ataviados con el pintoresquismo con que ahora los vemos en alguna opereta. Vestía a los oriental, con turbante blanco, guayabera de raso rojo, amplios calzones, botas de velludillo. Sobre el pecho lucía, pendiente de una gruesa cadena de oro, un sol enorme sobre un anagrama indescifrable para mí. A su paso las gentes mostrábanse silenciosas, atragantados los vítores y rotos los aplausos. Yo me divertí mucho aquellos primeros días."
Sainz de Robles lo describe todo como si lo hubiese visto. Paso por el atuendo que atribuye al nuevo rey de Madrid, pero dudo mucho del que dice ostentaban los hombres de su guardia, que no debían ser orientales -sólo se había librado del cautiverio el propio León V- sino mesnaderos de los andurriales de la que ya era entonces Villa y Corte, aunque lo último lo fuera de un país extranjero. Sainz de Robles dice que "las gentes mostrábanse silenciosas", etc. ¿Cómo lo sabe? En realidad, es que a él, madrileñista químicamente puro, se le atraganta el hecho de que durante unos años el Madrid de sus amores no fuese español sino armenio. Como un Gibraltar provisional. Y no por conquista traicionera sino por estúpida donación de un rey castellano.
León V se cansó pronto. No duró mucho su estancia en la entonces capital de Armenia. Se fue a Navarra y luego a Francia y murió en París en 1393, aunque ya antes, en 1391, las cortes Castellanas y el rey Enrique III habían revocado la donación, devolviendo a los madrileños la nacionalidad castellana. Sin embargo, conservaron la pensión de 150.000 maravedíes concedida al efímero rey de Madrid.
El madrileñismo de Sainz de Robles es tal, que me recuerda a aquel enamorado a quien un amigo le decía:
-Esa chica tiene un ojo más pequeño que el otro.
-¡Qué va! ¡Si tiene unos ojos grandísimos! Lo que pasa es que uno es más grande que el otro.
Historias de Historia
Carlos Fisas, 3ª Serie, Ed. Planeta.
¿Sabían ustedes que Madrid dejó de ser española y fue capital de Armenia?
¿No? Pues lean la historia, que es curiosa.
Levón (León) V de Lusignán era rey de Armenia desde que fue coronado en Sis en 1374. Al año sguiente fue hecho prisionero por los mamelucos, llevado a El Cairo y encerrado en prisión. Se le ofreció la libertad si abjuraba del cristianismo y se hacía mahometano. León se negó. Su esposa murió en el cautiverio. Envió mensajeros a las diversas cortes europeas pidiendo auxilio y rescate para obtener su libertad. Entre los que le contestaron figuran Juan I de Castilla y Pedro IV de Aragón y III de Cataluña. Una vez lograda su liberación, el monarca armenio se trasladó a Europa y visitó al Papa Clemente VII, del que sólo obtuvo buenas palabras, y al rey de Aragón, que le consoló como pudo pero no le socorrió con dinero. Por fin, Juan I de Castilla, en un arranque de generosidad, le otorgó el señorío de Madrid, Andújar y Villareal (Ciudad Real) con sus rentas, amén de 150.000 maravedíes de renta.
Y ya tenemos a León V señor independiente de Madrid independiente. Se instaló en el Alcázar y durante tres días hubo fiestas en la nueva capital de Armenia para celebrar a su nuevo señor. De todos modos, aunque prometió confirmarles los privilegios de que gozaban, se desentendió con los madrileños hasta el punto que el 12 de octubre de 1383, poco meses después de su reinado, el rey de Castilla tuvo que prometer a los pobladores de Madrid que aunque lo hecho hecho estaba, a la muerte de León V volvería la villa a ser castellana y prometía no enajenarla nunca más. Siete días después, León recibía el homenaje de sus nuevos vasallos consolados por la promesa del rey castellano.
Francisco Carlos Sainz de Robles, en su obra Madrid, autobiografía (Ed. Aguilar), hace hablar a la villa en primera persona y dice: "Mi nuevo señor se dejó ver en público diariamente reconociéndome de punta a punta, muy curioso y reanimado, con sonrisa afable, sobre un caballazo tordo y seguido de una lucida escolta de lanceros ataviados con el pintoresquismo con que ahora los vemos en alguna opereta. Vestía a los oriental, con turbante blanco, guayabera de raso rojo, amplios calzones, botas de velludillo. Sobre el pecho lucía, pendiente de una gruesa cadena de oro, un sol enorme sobre un anagrama indescifrable para mí. A su paso las gentes mostrábanse silenciosas, atragantados los vítores y rotos los aplausos. Yo me divertí mucho aquellos primeros días."
Sainz de Robles lo describe todo como si lo hubiese visto. Paso por el atuendo que atribuye al nuevo rey de Madrid, pero dudo mucho del que dice ostentaban los hombres de su guardia, que no debían ser orientales -sólo se había librado del cautiverio el propio León V- sino mesnaderos de los andurriales de la que ya era entonces Villa y Corte, aunque lo último lo fuera de un país extranjero. Sainz de Robles dice que "las gentes mostrábanse silenciosas", etc. ¿Cómo lo sabe? En realidad, es que a él, madrileñista químicamente puro, se le atraganta el hecho de que durante unos años el Madrid de sus amores no fuese español sino armenio. Como un Gibraltar provisional. Y no por conquista traicionera sino por estúpida donación de un rey castellano.
León V se cansó pronto. No duró mucho su estancia en la entonces capital de Armenia. Se fue a Navarra y luego a Francia y murió en París en 1393, aunque ya antes, en 1391, las cortes Castellanas y el rey Enrique III habían revocado la donación, devolviendo a los madrileños la nacionalidad castellana. Sin embargo, conservaron la pensión de 150.000 maravedíes concedida al efímero rey de Madrid.
El madrileñismo de Sainz de Robles es tal, que me recuerda a aquel enamorado a quien un amigo le decía:
-Esa chica tiene un ojo más pequeño que el otro.
-¡Qué va! ¡Si tiene unos ojos grandísimos! Lo que pasa es que uno es más grande que el otro.
Historias de Historia
Carlos Fisas, 3ª Serie, Ed. Planeta.
EL GENOCIDIO DE LOS ARMENIOS (4)
La negación
La confesión de un genocidio por parte del Estado que lo ha perpetrado o por parte de sus sucesores es un hecho excepcional. Sólo Alemania occidental ha reconocido los hechos sin esconderles y ha aceptado de asumir las concecuencias. Al contrario, en Turquía, los régimenes sucesivos se han cerrado en un sistema de negación que había sido fabricado por los mismos criminales.
El genocidio armenio fue preparado con la mentira y en la mentira completa. El Estado de los Jóvenes Turcos ha equipado a sus sucesores las armas que permitieron de asegurarles la defensa y de transformar la verdad en falso. El exterminio ha sido programado de tal modo que el acusado pueda invocar la legitimidad o sostener la propia inocencia: legitimidad de una medida impuesta por una revuelta o una guerra civil y confirmada del registro en los archivos otomanos de documentos que garantizan el carácter legal de la deportación; inocencia de los funcionarios encargados de la deportación y de los gendarmes de escolta a los deportados, que sostenían de haber estados predominados por los irregulares, entonces incapaces de proteger los convoyes. La deportación ofrecía la doble ventaja de extirpar la planta con sus raíces y de cubrir las matanzas con una semblanza de legitimidad. Para acreditar la pretensión de un transporte protegido sobre la cual se fundaba tal legitimidad, se había provisto en enviar a la administración un documento (luego depositado en los archivos donde habría debido para constituir la prueba de la voluntad gobernativa de proteger estas poblaciones dispersas) que la rogaba de aplicar la ley. Contemporáneamente, un telegrama que debía haber sido destruído después de la decifración anulaba la orden oficial y formulaba la prescripción real, de modo que, quien más tarde hubiese buscado la verdad en los archivos, no hubiera descubierto que los rastros de una medida banal. Para mejor disimular el programa de aniquilación, se había hecho recurso de una nueva pantalla: la transformación de una organización clandestina del Ministerio de Guerra - la OE, encargada de infiltrarse en las poblaciones musulmanas más allá de la frontera para ganarle a la causa turca - en una estructura destinada a matar algunos ciudadanos otomanos. Había por consiguiente dos organizaciones oficiales, cada una de las cuales constituía una pantalla. Sí una investigación hubiese conducido a la anterior, sus métodos habrían sido conocidos como una práctica corriente de los servicios secretos en tiempo de guerra. Así hubiera estado oculto el hecho que tal organización había estado desdoblada y que una parte había sido transferido bajo las órdenes del Ministerio de Interiores con el propósito de perpetrar un crimen colectivo. La negación fue por consiguiente incorporada a la acción; aún antes de ser cometido, el crimen era inconfesado y inconfesable.
Cuando Mustafá Kemal se está a punto de reconquistar una Turquía que los vencedores amenazan con desmembrar, él pone como condición antes el Pacto nacional la negativa de cada amputación del territorio turco. Se vuelve entones necesario cancelar los rastros de los procesos de Constantinopla y poner fin a estos procedimientos judiciales. En 1923 Ismet Inonü regula en Lausana la "desagradable cuestión armenia", explicando que "la responsabilidad de todas las calamidades a las cuales el elemento armenio fue expuesto en el Imperio otomano" recae sobre "este elemento" y que Turquía no hizo otra cosa que recorrer a medidas de represalia una vez exhausta la paciencia. Entre las dos guerras, la Sociedad histórica de Turquía presenta una lectura más cínica de los eventos: las medidas eran necesarias a la creación de esta gran nación, posición así reasumida por Norbert de Bischoff: "la extirpación de las razas griega y armenia de Anatolia [...] ha permitido crear un Estado nacional turco y la formación de un cuerpo social turco completo en el interior de este estado" . Esto significaba justificar la limpieza étnica antes que fuese pasado. La diplomacia turca continuó vigilando para que las matanzas de los armenios no fueran nunca mencionadas, para que ellos desaparecieran de la memoria de las naciones, que las nuevas crisis internacionales distrajeran de este evento remoto.
Después de 1945 Turquía se vuelve miembro de la ONU, entonces firma la Convención sobre el genocidio. Es solamente cuando la causa armenia es propuesta a la atención de la celebración del cincuenta aniversario del genocidio que el gobierno turco modifica la propia estrategia, no contentándose de negar los hechos, pero llevando la propia negación con "búsquedas históricas" que ponen lejos definitivamente a los armenios del pasado turco. Armenia es solamente una "expresión histórica" : no hubo una Armenia histórica ni armenios en Turquía, sino solo hititas que sostenían de ser armenios. La negación alcanza entonces el colmo: demuestra la inexistencia de la víctima.
La negación es promovida y controlada por un Estado potente que se opone con el chantaje y la amenaza a todo aquellos que rehusan o contestan su versión de los hechos. Para sostener esta insostenible posición, es conducida una campaña de Ankara donde algunos historiadores turcos crean un verdadero y propio laboratorio de desinformación que difunde la versión turca de las causas y de los eventos del "exigido genocidio". Para que ella no alcanze los resultados esperados, el gobierno turco anima los especialistas de estudios turcos del exterior a sostener su posición. Les permite a ellos un acceso limitado a sus archivos para aquel momento "en curso de sistematización". Este movimiento de negacionismo se materializa en el libro del profesor Shaw de la UCLA, que describe los armenios como ciudadanos privilegiados del Imperio otomano vueltos los carniceros de los turcos; el pueblo responde a sus agresiones transfiriendo la población armenia de cualquier zona estratégica para realojarla en mejores condiciones.
La negación turca se articula en torno a tres argumentos. El primero, constante de 1915, perturba las responsabilidades: los armenios han traicionado la confianza de los turcos y abusado de su paciencia; como si no bastase, han perpetrado un genocidio a los daños y perjuicios de los turcos, acusación que mezcla a los eventos de 1915 las extorsiones cometidas a daños de algunas aldeas turcas en el frente oriental por bandas de armenios venidos desde Rusia después de la derrota del ejército ruso a fines de 1917. El segundo argumento, el más importante por consiguiente desmonta la acusación de genocidio, niega la intención. Turquía admite la deportación y las matanzas, pero niega la planificación, o más bien el genocidio. Para convencer al mundo de lo histórico, después de innumerables pensamientos posteriores, el gobierno turco anuncia en 1988 como una gran noticia y la prueba de su buena fe la apertura de los archivos otomanos. Los investigadores podrán encontrar, falsificadas y registradas a partir de 1915, las pruebas de la inocencia turca, mientras que las otras pruebas habían sido destruidas o escondidas en el curso de los setenta años de "clasificación". Tercero y último argumento, las querellas de las estadísticas. Ella rueda en torno a dos elementos: el número inicial de los armenios que vivían en el imperio otomano - 2.100.000 según el patriarcado, 1.290.000 según el censo otomano -; la cifra de las víctimas: 1.500.000 en la versión armenia; de 200.000 a 800.000 según las versiones turcas. Subsecuentemente la reducción del número inicial de los armenios aumenta el porcentaje de las víctimas, el gobierno turco reconoce en realidad que un tercio, si no directamente más de la mitad de los armenios son desaparecidos.
En esta sucesión de ataques y de pretensiones los historiadores turcos se encierran en sus contradicciones. Los armenios nunca han existido como tales; Turquía nunca ha premeditado su destrucción; ellos, al contrario, han preparado y dado inicio a un genocidio contra los turcos; si los armenios han sido destruidos, es por culpa de ellos; el número de las víctimas no es entonces tan elevado. La absurdidad de esta posición se reasume en una fórmula; no ha sucedido nada, y por tanto se lo han merecido.
La negación turca provoca una crisis de identidad en los armenios: les priva de su sentimiento de afiliación y es vivida como un segundo exterminio. Paradójicamente, esta nueva destrucción de sus raices contribuye al despertar de la conciencia armenia. Rehusando a los armenios de reconocer su genocidio, Turquía les permite superar el shock de 1915 y de completar un doble retorno, imaginario y real, hacia la patria originaria. Los sobrevivientes y los descendientes de las víctimas se encuentran nuevamente en posición defensiva: son forzados a producir la prueba de los daños que han sufrido. A propósito de congragar los elementos de tal prueba, la búsqueda histórica sobre el genocidio armenio es relanzada. Es escogido un expediente más completo y más convincente, que persuade a los historiadores de todo el mundo. El genocidio armenio se convierte en una verdad histórica.
La cuestión del genocidio había sido puesta por la ONU. En 1973, el presidente de la Baja-comisión encargado de afrontar la prevención y la represión del crimen de genocidio compila un reporte preliminar, dedicando tres líneas del párrafo 30 a los armenios: Pasando a la época contemporánea, podemos señalar la existencia de una documentación muy rica relativa a la matanza de los armenios, que ha sido considerado como el primer genocidio del siglo XX". La delegación turca de la Comisión para los derechos del hombre exige la supresión de este párrafo y de otros dos que aluden a los grupos religiosos. La diáspora armenia se destina del incidente y organiza una campaña de información sobre el genocidio. Después de numerosas turbulencias, el párrafo 30 desaparece del reporte presentado en 1979 a la Comisión. La negativa turca exaspera a algunas organizaciones políticas armenias, que radicalizan la propia acción. Entre 1975 y 1983 se abre un período de terrorismo, bautizado "lucha armada", guiado por dos grupos diferentes y a menudo opuestos, la ASALA y los "Justicieros del genocidio armenio" , grupo clandestino de la FRA. Subidos al símbolo de la negativa turca, los diplomáticos turcos son el blanco principal de estas acciones terroristas. El movimiento alcanza en 1983 de las proporciones excesivas que provocan la autodestrucción. La aplicación de reconocimiento del genocidio armenio es nuevamente formulada de manera más diplomática. En abril de 1984 el Tribunal permanente de los pueblos establece "el exterminio de las poblaciones armenias mediante la deportación y la matanza constituye un crimen imprescriptible de genocidio", y que "esta responsabilidad comporta en primer lugar la obligación de reconocer oficialmente la realidad del genocidio y del daño de consecuencia sufrido por el pueblo armenio" . En agosto de 1986 la Baja-comisión aprueba el reporte Whitaker que hace mención del genocidio de los armenios, poniendo fin a una batalla de procedimiento durante trece años, marcada por el accidente del párrafo 30. El 30 de junio de 1987 el Parlamento europeo reconoce la realidad del genocidio de los armenios y precisa que la negativa de reconocer tal genocidio constituye un obstáculo al ingreso de Turquía en la Comunidad Europea. En febrero de 1990 el Senado estadounidense rehusa en cambio, no obstante la campaña conducida por el senador republicano Robert Dole, de votar una resolución que designa el 24 de abril como día nacional de conmemoración del genocidio - se trata de un cedimiento a las aplicaciones del Departamento de Estado: Turquía amenazaba de reconsiderar la precencia de las tropas estadounidenses de estancia sobre su territorio.
Si Turquía es vigilante de castigar cada alusión al genocidio armenio, las comunidades armenias de la diáspora están al igual vigilantes en denunciar las tomas de posición negacionistas. Cuando en "Le Monde" del 16 de noviembre de 1993 Bernard Lewis, negando el genocidio armenio, habla de "versión armenia de la historia de las matanzas", él se atrae sobre el mismo periódico, después de algunos días, una réplica de intelectuales que afirman la propia convicción que tales eventos constituyan un genocidio y denuncian la política turca de negación de este crimen. El caso se habría cerrado así si Bernard Lewis no hubiese arreglado y "explicado" la propia posición sobre "Le Monde" del 1º de enero de 1994. Haciéndose garante de una desinformación que no podía ignorar, este docente universitario no actuaba más de estudioso sino de político. Es por esta razón que algunas organizaciones armenias francesas han decidido intentar un proceso civil, sostenida por la LICRA, sobre la base del artículo 1382 de código civil, otras penalidades, basándose en la ley Gayssot.
La confesión de un genocidio por parte del Estado que lo ha perpetrado o por parte de sus sucesores es un hecho excepcional. Sólo Alemania occidental ha reconocido los hechos sin esconderles y ha aceptado de asumir las concecuencias. Al contrario, en Turquía, los régimenes sucesivos se han cerrado en un sistema de negación que había sido fabricado por los mismos criminales.
El genocidio armenio fue preparado con la mentira y en la mentira completa. El Estado de los Jóvenes Turcos ha equipado a sus sucesores las armas que permitieron de asegurarles la defensa y de transformar la verdad en falso. El exterminio ha sido programado de tal modo que el acusado pueda invocar la legitimidad o sostener la propia inocencia: legitimidad de una medida impuesta por una revuelta o una guerra civil y confirmada del registro en los archivos otomanos de documentos que garantizan el carácter legal de la deportación; inocencia de los funcionarios encargados de la deportación y de los gendarmes de escolta a los deportados, que sostenían de haber estados predominados por los irregulares, entonces incapaces de proteger los convoyes. La deportación ofrecía la doble ventaja de extirpar la planta con sus raíces y de cubrir las matanzas con una semblanza de legitimidad. Para acreditar la pretensión de un transporte protegido sobre la cual se fundaba tal legitimidad, se había provisto en enviar a la administración un documento (luego depositado en los archivos donde habría debido para constituir la prueba de la voluntad gobernativa de proteger estas poblaciones dispersas) que la rogaba de aplicar la ley. Contemporáneamente, un telegrama que debía haber sido destruído después de la decifración anulaba la orden oficial y formulaba la prescripción real, de modo que, quien más tarde hubiese buscado la verdad en los archivos, no hubiera descubierto que los rastros de una medida banal. Para mejor disimular el programa de aniquilación, se había hecho recurso de una nueva pantalla: la transformación de una organización clandestina del Ministerio de Guerra - la OE, encargada de infiltrarse en las poblaciones musulmanas más allá de la frontera para ganarle a la causa turca - en una estructura destinada a matar algunos ciudadanos otomanos. Había por consiguiente dos organizaciones oficiales, cada una de las cuales constituía una pantalla. Sí una investigación hubiese conducido a la anterior, sus métodos habrían sido conocidos como una práctica corriente de los servicios secretos en tiempo de guerra. Así hubiera estado oculto el hecho que tal organización había estado desdoblada y que una parte había sido transferido bajo las órdenes del Ministerio de Interiores con el propósito de perpetrar un crimen colectivo. La negación fue por consiguiente incorporada a la acción; aún antes de ser cometido, el crimen era inconfesado y inconfesable.
Cuando Mustafá Kemal se está a punto de reconquistar una Turquía que los vencedores amenazan con desmembrar, él pone como condición antes el Pacto nacional la negativa de cada amputación del territorio turco. Se vuelve entones necesario cancelar los rastros de los procesos de Constantinopla y poner fin a estos procedimientos judiciales. En 1923 Ismet Inonü regula en Lausana la "desagradable cuestión armenia", explicando que "la responsabilidad de todas las calamidades a las cuales el elemento armenio fue expuesto en el Imperio otomano" recae sobre "este elemento" y que Turquía no hizo otra cosa que recorrer a medidas de represalia una vez exhausta la paciencia. Entre las dos guerras, la Sociedad histórica de Turquía presenta una lectura más cínica de los eventos: las medidas eran necesarias a la creación de esta gran nación, posición así reasumida por Norbert de Bischoff: "la extirpación de las razas griega y armenia de Anatolia [...] ha permitido crear un Estado nacional turco y la formación de un cuerpo social turco completo en el interior de este estado" . Esto significaba justificar la limpieza étnica antes que fuese pasado. La diplomacia turca continuó vigilando para que las matanzas de los armenios no fueran nunca mencionadas, para que ellos desaparecieran de la memoria de las naciones, que las nuevas crisis internacionales distrajeran de este evento remoto.
Después de 1945 Turquía se vuelve miembro de la ONU, entonces firma la Convención sobre el genocidio. Es solamente cuando la causa armenia es propuesta a la atención de la celebración del cincuenta aniversario del genocidio que el gobierno turco modifica la propia estrategia, no contentándose de negar los hechos, pero llevando la propia negación con "búsquedas históricas" que ponen lejos definitivamente a los armenios del pasado turco. Armenia es solamente una "expresión histórica" : no hubo una Armenia histórica ni armenios en Turquía, sino solo hititas que sostenían de ser armenios. La negación alcanza entonces el colmo: demuestra la inexistencia de la víctima.
La negación es promovida y controlada por un Estado potente que se opone con el chantaje y la amenaza a todo aquellos que rehusan o contestan su versión de los hechos. Para sostener esta insostenible posición, es conducida una campaña de Ankara donde algunos historiadores turcos crean un verdadero y propio laboratorio de desinformación que difunde la versión turca de las causas y de los eventos del "exigido genocidio". Para que ella no alcanze los resultados esperados, el gobierno turco anima los especialistas de estudios turcos del exterior a sostener su posición. Les permite a ellos un acceso limitado a sus archivos para aquel momento "en curso de sistematización". Este movimiento de negacionismo se materializa en el libro del profesor Shaw de la UCLA, que describe los armenios como ciudadanos privilegiados del Imperio otomano vueltos los carniceros de los turcos; el pueblo responde a sus agresiones transfiriendo la población armenia de cualquier zona estratégica para realojarla en mejores condiciones.
La negación turca se articula en torno a tres argumentos. El primero, constante de 1915, perturba las responsabilidades: los armenios han traicionado la confianza de los turcos y abusado de su paciencia; como si no bastase, han perpetrado un genocidio a los daños y perjuicios de los turcos, acusación que mezcla a los eventos de 1915 las extorsiones cometidas a daños de algunas aldeas turcas en el frente oriental por bandas de armenios venidos desde Rusia después de la derrota del ejército ruso a fines de 1917. El segundo argumento, el más importante por consiguiente desmonta la acusación de genocidio, niega la intención. Turquía admite la deportación y las matanzas, pero niega la planificación, o más bien el genocidio. Para convencer al mundo de lo histórico, después de innumerables pensamientos posteriores, el gobierno turco anuncia en 1988 como una gran noticia y la prueba de su buena fe la apertura de los archivos otomanos. Los investigadores podrán encontrar, falsificadas y registradas a partir de 1915, las pruebas de la inocencia turca, mientras que las otras pruebas habían sido destruidas o escondidas en el curso de los setenta años de "clasificación". Tercero y último argumento, las querellas de las estadísticas. Ella rueda en torno a dos elementos: el número inicial de los armenios que vivían en el imperio otomano - 2.100.000 según el patriarcado, 1.290.000 según el censo otomano -; la cifra de las víctimas: 1.500.000 en la versión armenia; de 200.000 a 800.000 según las versiones turcas. Subsecuentemente la reducción del número inicial de los armenios aumenta el porcentaje de las víctimas, el gobierno turco reconoce en realidad que un tercio, si no directamente más de la mitad de los armenios son desaparecidos.
En esta sucesión de ataques y de pretensiones los historiadores turcos se encierran en sus contradicciones. Los armenios nunca han existido como tales; Turquía nunca ha premeditado su destrucción; ellos, al contrario, han preparado y dado inicio a un genocidio contra los turcos; si los armenios han sido destruidos, es por culpa de ellos; el número de las víctimas no es entonces tan elevado. La absurdidad de esta posición se reasume en una fórmula; no ha sucedido nada, y por tanto se lo han merecido.
La negación turca provoca una crisis de identidad en los armenios: les priva de su sentimiento de afiliación y es vivida como un segundo exterminio. Paradójicamente, esta nueva destrucción de sus raices contribuye al despertar de la conciencia armenia. Rehusando a los armenios de reconocer su genocidio, Turquía les permite superar el shock de 1915 y de completar un doble retorno, imaginario y real, hacia la patria originaria. Los sobrevivientes y los descendientes de las víctimas se encuentran nuevamente en posición defensiva: son forzados a producir la prueba de los daños que han sufrido. A propósito de congragar los elementos de tal prueba, la búsqueda histórica sobre el genocidio armenio es relanzada. Es escogido un expediente más completo y más convincente, que persuade a los historiadores de todo el mundo. El genocidio armenio se convierte en una verdad histórica.
La cuestión del genocidio había sido puesta por la ONU. En 1973, el presidente de la Baja-comisión encargado de afrontar la prevención y la represión del crimen de genocidio compila un reporte preliminar, dedicando tres líneas del párrafo 30 a los armenios: Pasando a la época contemporánea, podemos señalar la existencia de una documentación muy rica relativa a la matanza de los armenios, que ha sido considerado como el primer genocidio del siglo XX". La delegación turca de la Comisión para los derechos del hombre exige la supresión de este párrafo y de otros dos que aluden a los grupos religiosos. La diáspora armenia se destina del incidente y organiza una campaña de información sobre el genocidio. Después de numerosas turbulencias, el párrafo 30 desaparece del reporte presentado en 1979 a la Comisión. La negativa turca exaspera a algunas organizaciones políticas armenias, que radicalizan la propia acción. Entre 1975 y 1983 se abre un período de terrorismo, bautizado "lucha armada", guiado por dos grupos diferentes y a menudo opuestos, la ASALA y los "Justicieros del genocidio armenio" , grupo clandestino de la FRA. Subidos al símbolo de la negativa turca, los diplomáticos turcos son el blanco principal de estas acciones terroristas. El movimiento alcanza en 1983 de las proporciones excesivas que provocan la autodestrucción. La aplicación de reconocimiento del genocidio armenio es nuevamente formulada de manera más diplomática. En abril de 1984 el Tribunal permanente de los pueblos establece "el exterminio de las poblaciones armenias mediante la deportación y la matanza constituye un crimen imprescriptible de genocidio", y que "esta responsabilidad comporta en primer lugar la obligación de reconocer oficialmente la realidad del genocidio y del daño de consecuencia sufrido por el pueblo armenio" . En agosto de 1986 la Baja-comisión aprueba el reporte Whitaker que hace mención del genocidio de los armenios, poniendo fin a una batalla de procedimiento durante trece años, marcada por el accidente del párrafo 30. El 30 de junio de 1987 el Parlamento europeo reconoce la realidad del genocidio de los armenios y precisa que la negativa de reconocer tal genocidio constituye un obstáculo al ingreso de Turquía en la Comunidad Europea. En febrero de 1990 el Senado estadounidense rehusa en cambio, no obstante la campaña conducida por el senador republicano Robert Dole, de votar una resolución que designa el 24 de abril como día nacional de conmemoración del genocidio - se trata de un cedimiento a las aplicaciones del Departamento de Estado: Turquía amenazaba de reconsiderar la precencia de las tropas estadounidenses de estancia sobre su territorio.
Si Turquía es vigilante de castigar cada alusión al genocidio armenio, las comunidades armenias de la diáspora están al igual vigilantes en denunciar las tomas de posición negacionistas. Cuando en "Le Monde" del 16 de noviembre de 1993 Bernard Lewis, negando el genocidio armenio, habla de "versión armenia de la historia de las matanzas", él se atrae sobre el mismo periódico, después de algunos días, una réplica de intelectuales que afirman la propia convicción que tales eventos constituyan un genocidio y denuncian la política turca de negación de este crimen. El caso se habría cerrado así si Bernard Lewis no hubiese arreglado y "explicado" la propia posición sobre "Le Monde" del 1º de enero de 1994. Haciéndose garante de una desinformación que no podía ignorar, este docente universitario no actuaba más de estudioso sino de político. Es por esta razón que algunas organizaciones armenias francesas han decidido intentar un proceso civil, sostenida por la LICRA, sobre la base del artículo 1382 de código civil, otras penalidades, basándose en la ley Gayssot.
EL GENOCIDIO DE LOS ARMENIOS (3)
La prueba de la intención
La existencia de un plan de supresión de la población armenia del Imperio otomano constituye la prueba de la intención criminal del Estado guiado por los Jóvenes Turcos. Desde el momento en que la responsabilidad directa de este Estado en la ejecución del crimen y el carácter genocida de tal crimen son acertados, esta prueba permite avanzar la acusación de genocidio perpetrado contra el grupo nacional, étnico y religioso armenio.
No por otra parte que para el genocidio de los hebreos, no existen documentos que sostengan en establecer con precisión el momento del pasaje al acto. Es probado que, desde hace muchos años, en el seno del Comité central del Ittihad - del nombre turco del partido Unión y Progreso, Ittihad ve Terraki -, los panturquistas no ocultaban el deseo de resolver con la violencia la cuestión armenia mientras otros, más moderados, dudaban ante esta solución extrema. La participación de Turquía a la Primera guerra mundial hizo a los ojos de los primeros esta destrucción más inderogable y al mismo tiempo y más fácilmente realizable. Se puede pensar probablemte que, entre diciembre de 1914 y febrero de 1915, al término de una reunión, delegados en la sede del Comité central del Ittihad, a Nouri Osmanié, en el distrito de Estambul de Constantinopla, el clan de los irreducibles guiado por Nazim y Chakir tenga éxito en convencer a los dirigentes del Estado, en particular Talaat y Enver, que era el momento propicio para pasar de la intención al acto. Pero el día en el cual el Comité central del Ittihad se reunió para planificar la destrucción de la comunidad armenia y para fijar el calendario de su exterminio no se conoce, y se ignora el contenido de sus deliberaciones.
En ausencia de semejante documento, la prueba de la intención criminal es producida por un complejo de fuentes que no deja entrada a la duda. Las más helantes son las fuentes turcas: ellas son en primer lugar los documentos tomados en 1919 por proceso intentado a los Jóvenes Turcos responsables de las "masacres" de los armenios. Después de las caídas del gobierno "joven-turco" en octubre de 1918, el nuevo gobierno otomano negocia un armisticio que se firma el 30 de octubre en Moudros. El sultán Mehmed VI - que es sucedido a Abd-ul Hamid quedando como un fantoche en las manos de los Jóvenes Turcos - quiere que se haga luz sobre las masacres armenias, masacres que todos han visto y conocen, antes que Turquía se presente a la Conferencia de la paz. Para que esta culpa no recaiga sobre el pueblo turco, es necesario establecer la responsabilidad de los Jóvenes Turcos. Es nombrada una comisión de investigación, dirigida por Mazhar bey, prefecto - Vali - de Ankara, que se había opuesto a la deportación de los armenios. Otro decreto del Sultán que funda cortes marciales y tribunales excepcionales para juzgar los principales responsables, compuestos por militares y civiles, para los funcionarios de las provincias. La examinación de los documentos es dificultuosa; antes de escapar, los Jóvenes Turcos han borrado los rastros de sus fechorías. Todavía, algunos funcionarios han conservado los documentos, que utilizan como moneda de cambio. La mayor parte de los documentos tomados de la Comisión Mazhar está constituida por telegramas en códigos decifrados por los destinatarios - expedidos por los Ministros Interno o de Guerra, del Comité central del Ittihad o por los dirigentes de la Organización especial a los responsables de la ejecución del exterminio en las provincias -, de testimonios orales tomados bajo juramento o de informes redactados al término de una investigación. Todos son autenticados antes de ser introducidos en los expedientes de acusación - más de doscientos expedientes registrados. Una parte de estos documentos, así como las deliberaciones de los tribunales excepcionales, es publicada en suplemento judicial de la "Gaceta oficial" ("Takvim-i Vekayi"). La "Gaceta oficial" publica también las puestas de audición de la Comisión de la Cámara de los Diputados que, del 5 al 11 de diciembre de 1918, indaga sobre las masacres. Las cuentas de los procesos y algunos documentos son finalmente publicados por los periódicos de Constantinopla en 1919 y en 1920.
El descubrimiento más importante de la Comisión Mazhar es la de la existencia del papel de la Organización Especial (OE) del cual no hablan ni los cónsules ni los otros testigos. El secreto había sido bien conservado. La OE había alcanzado de primera arrancada una perfección criminal. Creando esta asociación secreta, los dirigentes del Ittihad se habían puesto fuera de la ley. Su existencia probaba además que la deportación había sido un mero pretexto, subsecuentemente ponía un esquema oficial ante una destrucción planificada, dado que, en el momento mismo que se ordenaba la deportación, el gobierno adiestraba bandas de asesinos para masacrar a los convoyes de los deportados.
La inteción del Comité central del Ittihad de cometer este crimen se afirma a más reasunciones en las declaraciones tomadas de la corte marcial. El tribunal militar de Constantinopla demostró que la deportación no era más que un fondo del exterminio de los armenios decidido por el Comité central y que la OE constituía la atadura entre el Comité y los ejecutores, hecho que amueblaba la prueba de la premeditación. El 11 de junio de 1919 el primer Ministro otomano Damad Férid Paschá se presenta a la Conferencia de la paz. El admite los crímenes cometidos por los turcos durante la guerra y muestra los responsables: los dirigentes del Ittihad, una versión que los veredictos de las cortes marciales y de los tribunales excepcionales confirman. Se trata de crímenes que no pueden ser escondidos, y la maniobra consiste en hacer algún cargo a los Jóvenes Turcos, y a los alemanes, manteniendo juntos las acusaciones de subversiones y de traición movidas contra los armenios. Pero, revelando la existencia de la OE, el gobierno otomano produce la prueba del genocidio, una categoría criminal que no ha sido identificada aún.
La documentación recogida por Aram Andonián - cincuenta telegramas en código, decifrados y a menudo postdatados por el destinatario, y dos cartas - es publicada en 1920 y en 1921 en tres lenguas, francés, inglés y armenio. Ella moldeaba la prueba indiscutible de la premeditación de las matanzas y completa la documentación de la Comisión Mazhar. A causa de los numerosos errores cometidos por Andonián en ta transcripción - errores de datación por haber descuidado la diferencia entre el calendario juliano y el gregoriano y errores de numeración de los telegramas -, la autenticidad de estos documentos ha sido puesta en duda. Gracias a las labores de Vahakn Dadrián se establece ahora.
Es verdad que los archivos otomanos no conservan - o esconden - estos cuerpos del crimen. Si similares pruebas pudiesen ser exhibidas, el gobierno turco no podría negar más los hechos. Los archivos de los Ministerios de Exteriores alemán, americano, francés e inglés apoyan tales acusaciones. Los informes del cuerpo diplomático y de los oficiales alemanes de estancia en Turquía revelan entretanto el carácter estructurado del programa de supresión de los armenios y la impotencia de los alemanes de oponerse. Los cósules alemanes son cronistas precisos y objetivos: no tienen nada que esconder para el momento que su país no está directamente implicado en tal programa. Los cónsules americanos, neutrales hasta 1917, refieren los mismos hechos de los alemanes. Entre el reporte de Rössler y el de Jackson, ambos cónsules de Aleppo, no hay alguna discordancia ni en la memoria de los advenimientos ni en las fechas y ni siquiera en la estima del número de las víctimas. Igualmente, el cónsul Davis de Kharpout descubre que los convoyes de los deportados que atraviesan esta provincia son destruidos. Durante una escursión por algunos valles perdidos, él ve a miles de cadáveres de mujeres y niños asesinados.
Finalmente, durante la guerra aparecen dos obras, aunque ellas concordantes y absolutamente atontantes: el reporte del pastor alemán Johannes Lepsius, basado sobre observaciones directas y sobre los testimonios recogidos de alemanes y de neutrales, y el Libro blue inglés, de Lord Bryce, abierto con un prefacio de Arnold Toynbee.
Aunque no teniendo en cuenta de otras fuentes, en particular de los testimonios de los testigos oculares, de los testimonios de los sobrevivientes armenios y de las declaraciones de los culpables mismos, disponemos de una masa de documentos que permite producir la prueba que el Comité central del Ittihad ha premeditado y, en el curso de dos años perpetrado, un genocidio. A partir de 1915 el crimen y sus autores son todos conocidos. Los responsables no se esconden; Talaat y Enver hablan abiertamente con sus interlocutores alemanes y americanos. ¿Cómo los gobiernos turcos han llegado a negar lo que universalmente era reconocido?
La existencia de un plan de supresión de la población armenia del Imperio otomano constituye la prueba de la intención criminal del Estado guiado por los Jóvenes Turcos. Desde el momento en que la responsabilidad directa de este Estado en la ejecución del crimen y el carácter genocida de tal crimen son acertados, esta prueba permite avanzar la acusación de genocidio perpetrado contra el grupo nacional, étnico y religioso armenio.
No por otra parte que para el genocidio de los hebreos, no existen documentos que sostengan en establecer con precisión el momento del pasaje al acto. Es probado que, desde hace muchos años, en el seno del Comité central del Ittihad - del nombre turco del partido Unión y Progreso, Ittihad ve Terraki -, los panturquistas no ocultaban el deseo de resolver con la violencia la cuestión armenia mientras otros, más moderados, dudaban ante esta solución extrema. La participación de Turquía a la Primera guerra mundial hizo a los ojos de los primeros esta destrucción más inderogable y al mismo tiempo y más fácilmente realizable. Se puede pensar probablemte que, entre diciembre de 1914 y febrero de 1915, al término de una reunión, delegados en la sede del Comité central del Ittihad, a Nouri Osmanié, en el distrito de Estambul de Constantinopla, el clan de los irreducibles guiado por Nazim y Chakir tenga éxito en convencer a los dirigentes del Estado, en particular Talaat y Enver, que era el momento propicio para pasar de la intención al acto. Pero el día en el cual el Comité central del Ittihad se reunió para planificar la destrucción de la comunidad armenia y para fijar el calendario de su exterminio no se conoce, y se ignora el contenido de sus deliberaciones.
En ausencia de semejante documento, la prueba de la intención criminal es producida por un complejo de fuentes que no deja entrada a la duda. Las más helantes son las fuentes turcas: ellas son en primer lugar los documentos tomados en 1919 por proceso intentado a los Jóvenes Turcos responsables de las "masacres" de los armenios. Después de las caídas del gobierno "joven-turco" en octubre de 1918, el nuevo gobierno otomano negocia un armisticio que se firma el 30 de octubre en Moudros. El sultán Mehmed VI - que es sucedido a Abd-ul Hamid quedando como un fantoche en las manos de los Jóvenes Turcos - quiere que se haga luz sobre las masacres armenias, masacres que todos han visto y conocen, antes que Turquía se presente a la Conferencia de la paz. Para que esta culpa no recaiga sobre el pueblo turco, es necesario establecer la responsabilidad de los Jóvenes Turcos. Es nombrada una comisión de investigación, dirigida por Mazhar bey, prefecto - Vali - de Ankara, que se había opuesto a la deportación de los armenios. Otro decreto del Sultán que funda cortes marciales y tribunales excepcionales para juzgar los principales responsables, compuestos por militares y civiles, para los funcionarios de las provincias. La examinación de los documentos es dificultuosa; antes de escapar, los Jóvenes Turcos han borrado los rastros de sus fechorías. Todavía, algunos funcionarios han conservado los documentos, que utilizan como moneda de cambio. La mayor parte de los documentos tomados de la Comisión Mazhar está constituida por telegramas en códigos decifrados por los destinatarios - expedidos por los Ministros Interno o de Guerra, del Comité central del Ittihad o por los dirigentes de la Organización especial a los responsables de la ejecución del exterminio en las provincias -, de testimonios orales tomados bajo juramento o de informes redactados al término de una investigación. Todos son autenticados antes de ser introducidos en los expedientes de acusación - más de doscientos expedientes registrados. Una parte de estos documentos, así como las deliberaciones de los tribunales excepcionales, es publicada en suplemento judicial de la "Gaceta oficial" ("Takvim-i Vekayi"). La "Gaceta oficial" publica también las puestas de audición de la Comisión de la Cámara de los Diputados que, del 5 al 11 de diciembre de 1918, indaga sobre las masacres. Las cuentas de los procesos y algunos documentos son finalmente publicados por los periódicos de Constantinopla en 1919 y en 1920.
El descubrimiento más importante de la Comisión Mazhar es la de la existencia del papel de la Organización Especial (OE) del cual no hablan ni los cónsules ni los otros testigos. El secreto había sido bien conservado. La OE había alcanzado de primera arrancada una perfección criminal. Creando esta asociación secreta, los dirigentes del Ittihad se habían puesto fuera de la ley. Su existencia probaba además que la deportación había sido un mero pretexto, subsecuentemente ponía un esquema oficial ante una destrucción planificada, dado que, en el momento mismo que se ordenaba la deportación, el gobierno adiestraba bandas de asesinos para masacrar a los convoyes de los deportados.
La inteción del Comité central del Ittihad de cometer este crimen se afirma a más reasunciones en las declaraciones tomadas de la corte marcial. El tribunal militar de Constantinopla demostró que la deportación no era más que un fondo del exterminio de los armenios decidido por el Comité central y que la OE constituía la atadura entre el Comité y los ejecutores, hecho que amueblaba la prueba de la premeditación. El 11 de junio de 1919 el primer Ministro otomano Damad Férid Paschá se presenta a la Conferencia de la paz. El admite los crímenes cometidos por los turcos durante la guerra y muestra los responsables: los dirigentes del Ittihad, una versión que los veredictos de las cortes marciales y de los tribunales excepcionales confirman. Se trata de crímenes que no pueden ser escondidos, y la maniobra consiste en hacer algún cargo a los Jóvenes Turcos, y a los alemanes, manteniendo juntos las acusaciones de subversiones y de traición movidas contra los armenios. Pero, revelando la existencia de la OE, el gobierno otomano produce la prueba del genocidio, una categoría criminal que no ha sido identificada aún.
La documentación recogida por Aram Andonián - cincuenta telegramas en código, decifrados y a menudo postdatados por el destinatario, y dos cartas - es publicada en 1920 y en 1921 en tres lenguas, francés, inglés y armenio. Ella moldeaba la prueba indiscutible de la premeditación de las matanzas y completa la documentación de la Comisión Mazhar. A causa de los numerosos errores cometidos por Andonián en ta transcripción - errores de datación por haber descuidado la diferencia entre el calendario juliano y el gregoriano y errores de numeración de los telegramas -, la autenticidad de estos documentos ha sido puesta en duda. Gracias a las labores de Vahakn Dadrián se establece ahora.
Es verdad que los archivos otomanos no conservan - o esconden - estos cuerpos del crimen. Si similares pruebas pudiesen ser exhibidas, el gobierno turco no podría negar más los hechos. Los archivos de los Ministerios de Exteriores alemán, americano, francés e inglés apoyan tales acusaciones. Los informes del cuerpo diplomático y de los oficiales alemanes de estancia en Turquía revelan entretanto el carácter estructurado del programa de supresión de los armenios y la impotencia de los alemanes de oponerse. Los cósules alemanes son cronistas precisos y objetivos: no tienen nada que esconder para el momento que su país no está directamente implicado en tal programa. Los cónsules americanos, neutrales hasta 1917, refieren los mismos hechos de los alemanes. Entre el reporte de Rössler y el de Jackson, ambos cónsules de Aleppo, no hay alguna discordancia ni en la memoria de los advenimientos ni en las fechas y ni siquiera en la estima del número de las víctimas. Igualmente, el cónsul Davis de Kharpout descubre que los convoyes de los deportados que atraviesan esta provincia son destruidos. Durante una escursión por algunos valles perdidos, él ve a miles de cadáveres de mujeres y niños asesinados.
Finalmente, durante la guerra aparecen dos obras, aunque ellas concordantes y absolutamente atontantes: el reporte del pastor alemán Johannes Lepsius, basado sobre observaciones directas y sobre los testimonios recogidos de alemanes y de neutrales, y el Libro blue inglés, de Lord Bryce, abierto con un prefacio de Arnold Toynbee.
Aunque no teniendo en cuenta de otras fuentes, en particular de los testimonios de los testigos oculares, de los testimonios de los sobrevivientes armenios y de las declaraciones de los culpables mismos, disponemos de una masa de documentos que permite producir la prueba que el Comité central del Ittihad ha premeditado y, en el curso de dos años perpetrado, un genocidio. A partir de 1915 el crimen y sus autores son todos conocidos. Los responsables no se esconden; Talaat y Enver hablan abiertamente con sus interlocutores alemanes y americanos. ¿Cómo los gobiernos turcos han llegado a negar lo que universalmente era reconocido?
EL GENOCIDIO DE LOS ARMENIOS (2)
Los hechos
En agosto de 1914 el gobierno otomano duda en empeñarse en el conflicto, pero las presiones de Alemania son tales que la fracción filo-germana del gobierno, guiada por el Ministro de Guerra, Enver, prevalece. Turquía toma partido el 2 de noviembre de 1914 en el campo de las Potencias centrales. A finales de agosto los responsables de la comunidad armenia han decidido su actitud: se auguran la neutralidad de su país pero, si esto estuviera envuelto en la guerra, ellos realizarán lealmente su deber de ciudadanos otomanos; y así lo hacen. Desde la entrada en guerra de Turquía, Enver prepara la invasión del Cáucaso con el propósito de abrir el camino para Bakú, centro petrolífero y capital de Azerbaijan. Sin esperar condiciones climáticas mejores, sin preparación logística, en pleno invierno, particularmente rígido en aquel año, él empeña a sus tropas sobre el altiplano armenio. De frente a tropas más aguerridas y mejor guiadas, el III retiran desordenadamente a través de las provincias habitadas en predominio por armenios. De oficiales a soldados, los turcos señalan a los armenios los responsables de una derrota que depende solo por un error de estrategia. La acusación se funda sobre la existencia de cuatro legiones rusas formadas por armenios llegados del exterior - y según algunos de Turquía - que el gobierno ruso ha constituido para guiar las propias tropas a través del laberinto de las montañas armenias. Los armenios de las provincias otomanas no son todavía responsables de esta iniciativa rusa, y el gobierno otomano no tiene alguna prueba de su presunta traición. El clima se vuelve tenso, y los representantes de la comunidad armenia temen lo peor. El gobierno se esfuerza por estar tranquilizado. En realidad, entre diciembre de 1914 y febrero de 1915, bajo la presión de su ala más dura, el Comité central del partido Unión y Progreso, dirigido por dos médicos, los doctores Nazim y Behaeddin Chakir, ha decidido la supresión de los armenios. En el mes de febrero de 1915, Chakir se aproxima a Erzerum para poner los detalles del plano de eliminación de los armenios de las provincias orientales. En 1911, el partido Unión y Progreso ha creado una Organización especial, una estructura paramilitar dependiente del Ministerio de Guerra y encargada de misiones de espionaje más allá de las fronteras del Imperio. En 1915 una parte de esta organización es confiada al Ministerio Interno y, con la ayuda del Ministerio de la justicia, asignada al programa secreto de solución de la cuestión armenia. Detenidos comunes son liberados de las prisiones y adiestrados en centros militares para formar batallones de irregulares, los chetís. En el sitio, el mandato de Behaeddin Chakir les confiere una autoridad sobre los gobiernos y los prefectos. Coloca los detalles del plano de exterminio con los exponentes locales del partido de Unión y Progreso. El plan, con la supervisión del ministro Interno Talaat, es realizado con precisión. Entre enero y abril de 1915 los soldados armenios son desarmados, reagrupados in batallones de labor encargados de obras viales y eliminados con discreción. Después, con el pretexto de castigar los responsables de una revuelta armenia estallada en Van, el 24 y 25 de abril, 2345 notables armenios de Constantinopla son arrestados (entre ellos 195 escritores, 165 pintores, 55 compositores y músicos incluyendo a Gomidás Vartabed, 340 médicos, farmaceutas y dentistas, 175 maestros y profesores, 170 abogados, y 60 arquitectos) arbitrariamente, sin ninguna garantía y enviados a exilio en Anatolia donde son en consecuencia ejecutados. Entre mayo y julio de 1915, los armenios de siete provincias orientales - Erzerum, Bitlis, Van, Diyarbakir, Trebizonda, Sivas y Kharput - son asesinados en el sitio o deportados. Solo los armenios de Van tienen éxito de refugiarse en Rusia gracias a una avanzada del ejército ruso. En los aldeas, los habitantes son asesinados por los chetís. En las ciudades, para salvar una apariencia de legalidad, se anuncia o se destierra una orden de deportación: los armenios tienen poco tiempo para prepararse a abandonar sus casas y sus bienes, con la excepción de un ligero equipaje que están autorizados a llevar consigo. En realidad, antes de la proclamación de la orden, los notables han sido arrestados y eliminados. No en cuanto la población de un pueblo es reagrupada, los hombres válidos son separados, llevados en pequeños grupos en los alrededores de las ciudades y asesinados. Mujeres, viejos y niños son reunidos in convoyes y toman el camino de la deportación. Los deportados no alcanzan en número exiguo, Aleppo, donde los sobrevivientes son reagrupados. Ellos mueren a lo largo del camino. Los gendarmes encargados de escoltarles, los chetís, los nómadas curdos, las poblaciones turcas de las ciudades atravesantes, el hambre, la sed, las enfermedades enflaquecen poco a poco los convoyes, cuando no son liquidados en masa. En agosto de 1915 los Jóvenes Turcos han realizado la primera parte de su programa:no hay más armenios en una región en la cual este pueblo había sobrevivido por veinte siglos a las olas sucesivas de invasores.
La segunda parte del plan de exterminio concierne los armenios del resto del Imperio. Ella es aplicada entre agosto de 1915 y julio de 1916. Sólo los armenios de Constantinopla, cercanos a representantes diplomáticos, los de Esmirna, protegidos del general alemán Liman von Sanders y los armenios del Líbano y de Palestina escapan de este programa implacable a lo que nisiquiera ahorra los armenios católicos, a despecho de las intervenciones del Vaticano y de Austria-Hungría. En esta fase final, el gobierno evita de asesinar las víctimas en el sitio y sigue más rigurosamente la orden de deportación inicialmente circunscrito a las provincias orientales: hecho paradójico desde el momento que, en estas regiones lejanas del teatro de operaciones, la deportación no es más justificable. La población armenia es transportada por ferrovía hacia Aleppo. Subsecuentemente la construcción de la vía férrea no está concluida, los deportados deben cumplir largas marchas para revolver los túneles que se están escavando através de las montañas del Amanus y del Tauro. Desde el momento que, por otra parte, las necesidades militares imponen el envio de convoyes en sentido inverso, en dirección de los Dardanelos, los armenios son asesinados en campos improvisados, en condiciones sanitarias vergonzosas. La mayor parte alcanza todavía Aleppo, travesía de la deportación. Una parte de los deportados son mandados al Sur, en Siria, donde son alistados en los campos de concentración. La mayoría prosigue el camino hacia Mesopotamia y el presunto lugar de la deportación: Deir es-Zor. A lo largo del curso del Eufrates, en tierras áridas, sin alimento, sin escolta, los armenios que habían sobrevivido mueren en miles. Aquellos que alcanzan Deir es-zor son liquidados en julio de 1916, mandados al desierto en la cual las esperanzas de sobrevivencia son nulas o encerrados en cavernas y quemados vivos con gasolina.
Es así que las dos terceras partes de los armenios del Imperio otomano - es decir, según las aproximaciones sobre la cifra inicial de la deportación armenia, de 1.000.000 a 1.500.000 personas - son asesinados. Los sobrevivientes van hacia destinos diversos. Muy pocos van a superar los obstáculos de la deportación, a evadir y a esconderse. Un considerable número de muchachas y de niños, aproximádamente 100.000 personas, son retirados por turcos o curdos y viven bajo otra identidad, crecidos en otra fe y hablando otra lengua. Igualmente, algunos niños en tierna edad, o más bien incapaces de recordar el propio origen y, más tarde para buscar vengarse, son confiados a horfanatos turcos. Teniendo en cuenta de los habitantes de la región de Van refugiados en Rusia, de los detenidos en los campos de Siria, de los rebeldes de Mousa Dagh salvados por embarcaciones aliadas y de los armenios de Constantinopla, de Esmirna, del Líbano y de Palestina, podemos fijar alrededor de 600.000 el número de los armenios del Imperio otomano escapados al genocidio.
No en cuanto avisados de las primeras medidas tomadas del gobierno otomano, las potencias de la Triple Alianza en acuerdo reaccionan. En una nota dirigida el 24 de mayo de 1915 a la Sublime Puerta, ellas amenazan que después de la guerra de arrastrar ante un tribunal los responsables de este "nuevo crimen de lesa humanidad" . Informados por sus embajadores y cónsules de lo llevado a cabo de esta operación criminal, cuyo significado no escapa de ellos, los gobiernos alemán y austríaco, prefieren dejar de hacer, más bien, que meterse en peligro una alianza sobre la cual su estrategia se funda. El 27 de mayo una ley provisoria de deportación permite a las autoridades militares de preparar a propio gusto de las poblaciones civiles sospechosas de espionaje y de traición y de emprender la deportación colectiva de las ciudades y de las aldeas sospechosas. El 10 de junio una ley sobre la registración de las propiedades de los deportados prevé la protección de las personas y de los bienes, la intervención de organismos encargados de garantizar tal protección y el realojamiento de los deportados, disposiciones, estas, que no serán nunca aplicadas. En respuesta a la nota colectiva del 24 de mayo, el gobierno otomano justifica las medidas tomadas y acusa a las potencias del Acuerdo de haberle hecho necesarias organizando y dirigiendo el movimiento revolucionario armenio. La tesis de la provocación viene tan inmediatamente el adelanto de esconder la realidad del genocidio. Ella establece una analogía entre turcos y armenios y "deja creer a una igualdad sobre el plano de la fuerza y de la conciencia de sí" cuando en cambio los armenios son privados de cualquier medio de defensa y no son reagrupados en una formación política. El genocidio no es una respuesta a la provocación armenia, sino una reacción a los desastres militares turcos y una etapa de la realización de la revolución nacional turca.
En agosto de 1914 el gobierno otomano duda en empeñarse en el conflicto, pero las presiones de Alemania son tales que la fracción filo-germana del gobierno, guiada por el Ministro de Guerra, Enver, prevalece. Turquía toma partido el 2 de noviembre de 1914 en el campo de las Potencias centrales. A finales de agosto los responsables de la comunidad armenia han decidido su actitud: se auguran la neutralidad de su país pero, si esto estuviera envuelto en la guerra, ellos realizarán lealmente su deber de ciudadanos otomanos; y así lo hacen. Desde la entrada en guerra de Turquía, Enver prepara la invasión del Cáucaso con el propósito de abrir el camino para Bakú, centro petrolífero y capital de Azerbaijan. Sin esperar condiciones climáticas mejores, sin preparación logística, en pleno invierno, particularmente rígido en aquel año, él empeña a sus tropas sobre el altiplano armenio. De frente a tropas más aguerridas y mejor guiadas, el III retiran desordenadamente a través de las provincias habitadas en predominio por armenios. De oficiales a soldados, los turcos señalan a los armenios los responsables de una derrota que depende solo por un error de estrategia. La acusación se funda sobre la existencia de cuatro legiones rusas formadas por armenios llegados del exterior - y según algunos de Turquía - que el gobierno ruso ha constituido para guiar las propias tropas a través del laberinto de las montañas armenias. Los armenios de las provincias otomanas no son todavía responsables de esta iniciativa rusa, y el gobierno otomano no tiene alguna prueba de su presunta traición. El clima se vuelve tenso, y los representantes de la comunidad armenia temen lo peor. El gobierno se esfuerza por estar tranquilizado. En realidad, entre diciembre de 1914 y febrero de 1915, bajo la presión de su ala más dura, el Comité central del partido Unión y Progreso, dirigido por dos médicos, los doctores Nazim y Behaeddin Chakir, ha decidido la supresión de los armenios. En el mes de febrero de 1915, Chakir se aproxima a Erzerum para poner los detalles del plano de eliminación de los armenios de las provincias orientales. En 1911, el partido Unión y Progreso ha creado una Organización especial, una estructura paramilitar dependiente del Ministerio de Guerra y encargada de misiones de espionaje más allá de las fronteras del Imperio. En 1915 una parte de esta organización es confiada al Ministerio Interno y, con la ayuda del Ministerio de la justicia, asignada al programa secreto de solución de la cuestión armenia. Detenidos comunes son liberados de las prisiones y adiestrados en centros militares para formar batallones de irregulares, los chetís. En el sitio, el mandato de Behaeddin Chakir les confiere una autoridad sobre los gobiernos y los prefectos. Coloca los detalles del plano de exterminio con los exponentes locales del partido de Unión y Progreso. El plan, con la supervisión del ministro Interno Talaat, es realizado con precisión. Entre enero y abril de 1915 los soldados armenios son desarmados, reagrupados in batallones de labor encargados de obras viales y eliminados con discreción. Después, con el pretexto de castigar los responsables de una revuelta armenia estallada en Van, el 24 y 25 de abril, 2345 notables armenios de Constantinopla son arrestados (entre ellos 195 escritores, 165 pintores, 55 compositores y músicos incluyendo a Gomidás Vartabed, 340 médicos, farmaceutas y dentistas, 175 maestros y profesores, 170 abogados, y 60 arquitectos) arbitrariamente, sin ninguna garantía y enviados a exilio en Anatolia donde son en consecuencia ejecutados. Entre mayo y julio de 1915, los armenios de siete provincias orientales - Erzerum, Bitlis, Van, Diyarbakir, Trebizonda, Sivas y Kharput - son asesinados en el sitio o deportados. Solo los armenios de Van tienen éxito de refugiarse en Rusia gracias a una avanzada del ejército ruso. En los aldeas, los habitantes son asesinados por los chetís. En las ciudades, para salvar una apariencia de legalidad, se anuncia o se destierra una orden de deportación: los armenios tienen poco tiempo para prepararse a abandonar sus casas y sus bienes, con la excepción de un ligero equipaje que están autorizados a llevar consigo. En realidad, antes de la proclamación de la orden, los notables han sido arrestados y eliminados. No en cuanto la población de un pueblo es reagrupada, los hombres válidos son separados, llevados en pequeños grupos en los alrededores de las ciudades y asesinados. Mujeres, viejos y niños son reunidos in convoyes y toman el camino de la deportación. Los deportados no alcanzan en número exiguo, Aleppo, donde los sobrevivientes son reagrupados. Ellos mueren a lo largo del camino. Los gendarmes encargados de escoltarles, los chetís, los nómadas curdos, las poblaciones turcas de las ciudades atravesantes, el hambre, la sed, las enfermedades enflaquecen poco a poco los convoyes, cuando no son liquidados en masa. En agosto de 1915 los Jóvenes Turcos han realizado la primera parte de su programa:no hay más armenios en una región en la cual este pueblo había sobrevivido por veinte siglos a las olas sucesivas de invasores.
La segunda parte del plan de exterminio concierne los armenios del resto del Imperio. Ella es aplicada entre agosto de 1915 y julio de 1916. Sólo los armenios de Constantinopla, cercanos a representantes diplomáticos, los de Esmirna, protegidos del general alemán Liman von Sanders y los armenios del Líbano y de Palestina escapan de este programa implacable a lo que nisiquiera ahorra los armenios católicos, a despecho de las intervenciones del Vaticano y de Austria-Hungría. En esta fase final, el gobierno evita de asesinar las víctimas en el sitio y sigue más rigurosamente la orden de deportación inicialmente circunscrito a las provincias orientales: hecho paradójico desde el momento que, en estas regiones lejanas del teatro de operaciones, la deportación no es más justificable. La población armenia es transportada por ferrovía hacia Aleppo. Subsecuentemente la construcción de la vía férrea no está concluida, los deportados deben cumplir largas marchas para revolver los túneles que se están escavando através de las montañas del Amanus y del Tauro. Desde el momento que, por otra parte, las necesidades militares imponen el envio de convoyes en sentido inverso, en dirección de los Dardanelos, los armenios son asesinados en campos improvisados, en condiciones sanitarias vergonzosas. La mayor parte alcanza todavía Aleppo, travesía de la deportación. Una parte de los deportados son mandados al Sur, en Siria, donde son alistados en los campos de concentración. La mayoría prosigue el camino hacia Mesopotamia y el presunto lugar de la deportación: Deir es-Zor. A lo largo del curso del Eufrates, en tierras áridas, sin alimento, sin escolta, los armenios que habían sobrevivido mueren en miles. Aquellos que alcanzan Deir es-zor son liquidados en julio de 1916, mandados al desierto en la cual las esperanzas de sobrevivencia son nulas o encerrados en cavernas y quemados vivos con gasolina.
Es así que las dos terceras partes de los armenios del Imperio otomano - es decir, según las aproximaciones sobre la cifra inicial de la deportación armenia, de 1.000.000 a 1.500.000 personas - son asesinados. Los sobrevivientes van hacia destinos diversos. Muy pocos van a superar los obstáculos de la deportación, a evadir y a esconderse. Un considerable número de muchachas y de niños, aproximádamente 100.000 personas, son retirados por turcos o curdos y viven bajo otra identidad, crecidos en otra fe y hablando otra lengua. Igualmente, algunos niños en tierna edad, o más bien incapaces de recordar el propio origen y, más tarde para buscar vengarse, son confiados a horfanatos turcos. Teniendo en cuenta de los habitantes de la región de Van refugiados en Rusia, de los detenidos en los campos de Siria, de los rebeldes de Mousa Dagh salvados por embarcaciones aliadas y de los armenios de Constantinopla, de Esmirna, del Líbano y de Palestina, podemos fijar alrededor de 600.000 el número de los armenios del Imperio otomano escapados al genocidio.
No en cuanto avisados de las primeras medidas tomadas del gobierno otomano, las potencias de la Triple Alianza en acuerdo reaccionan. En una nota dirigida el 24 de mayo de 1915 a la Sublime Puerta, ellas amenazan que después de la guerra de arrastrar ante un tribunal los responsables de este "nuevo crimen de lesa humanidad" . Informados por sus embajadores y cónsules de lo llevado a cabo de esta operación criminal, cuyo significado no escapa de ellos, los gobiernos alemán y austríaco, prefieren dejar de hacer, más bien, que meterse en peligro una alianza sobre la cual su estrategia se funda. El 27 de mayo una ley provisoria de deportación permite a las autoridades militares de preparar a propio gusto de las poblaciones civiles sospechosas de espionaje y de traición y de emprender la deportación colectiva de las ciudades y de las aldeas sospechosas. El 10 de junio una ley sobre la registración de las propiedades de los deportados prevé la protección de las personas y de los bienes, la intervención de organismos encargados de garantizar tal protección y el realojamiento de los deportados, disposiciones, estas, que no serán nunca aplicadas. En respuesta a la nota colectiva del 24 de mayo, el gobierno otomano justifica las medidas tomadas y acusa a las potencias del Acuerdo de haberle hecho necesarias organizando y dirigiendo el movimiento revolucionario armenio. La tesis de la provocación viene tan inmediatamente el adelanto de esconder la realidad del genocidio. Ella establece una analogía entre turcos y armenios y "deja creer a una igualdad sobre el plano de la fuerza y de la conciencia de sí" cuando en cambio los armenios son privados de cualquier medio de defensa y no son reagrupados en una formación política. El genocidio no es una respuesta a la provocación armenia, sino una reacción a los desastres militares turcos y una etapa de la realización de la revolución nacional turca.
EL GENOCIDIO DE LOS ARMENIOS (1)
El genocidio de los armenios es el prototipo de los genocidios del siglo XX, el ejemplo de ello que Melson definía un genocidio total, la destrucción completa de un grupo por obra de un Estado. Se trata de un caso excepcional, que se podía verificarse solamente en circunstancias particulares, la cual el riesgo constituido a una estructura genocida fue agravado por una neurosis obsesiva, donde, en un contexto explosivo, la ideología hizo lanzar la centella.
Las causas: estructuras y motivos
Llegados de Frigia, los armenios aparecieron en el siglo VII a. J.C. en un territorio situado al sur del Cáucaso y del mar Negro al este del altiplano anatólico, al oeste del mar Caspio donde se mezclaron con los restos de los reinos hurritas. Estas montañas de clima áspero es un país fértil pero también una zona estratégica que controla uno de los camino del Oriente. Armenia es una puesta en juego entre imperios que se disputan su territorio sin tener éxito de destruir sus habitantes. Ella sobrevive a los persas, a los griegos, a los romanos, a los árabes, aprovechándose de las rivalidades entre Bizancio y Persia, a veces reino independiente (entre algunas ocasiones dividida en diversos reinos hostiles), a veces provincia vasalla. Entre los siglos IV y VI, los armenios se dotan de los medios para esta supervivencia: una religión, el cristianismo; una lengua, el armenio; un particularismo religioso, el monofisismo. Los armenios tienen la propia fe, los propios ritos, la propia jerarquía eclesiástica. La creación de esta Iglesia nacional priva a Armenia del apoyo de Occidente pero asegura la supervivencia política y permite a los armenios de salvaguardar la apropiada autonomía. La invasión de los turcos seléucidas en el siglo XI devasta el país. Una parte de los armenios se refugia en Cilicia donde, desde las montañas del Amano y del Tauro hasta el Mediterraneo, la Nueva Armenia preserva la propia identidad por un período de tres siglos. Solamente al inicio del siglo XVI los turcos otomanos ocupan la parte occidental de Armenia, mientras que la oriental queda dominada por Persia safávida. Desde su formación el Imperio otomano respeta las particularidades de las minorías cristianas, su lengua, religión, cultura. La tolerancia del Sultán tiene, por contrapartida (compensación), una pérdida de los derechos civiles. El Imperio es una teocracia: la comunidad de los creyentes (la Umma) domina la masa de los infieles (los dhimmis o protegidos). Cristianos y hebreos son ciudadanos de condición inferior; no poseen las tierras que cultivan: ellas pertenecen al Estado, lo que dibuja un impuesto de la tierra de él. Otros impuestos, cuyo importe era decidido por la fantasia de funcionarios a menudo corruptos, gravan sobre los campesinos, los artesanos y los comerciantes de las provincias, privados de cualquier protección legal. La sharia, ley civil y religiosa fundada sobre el Corán y otros textos sagrados, es la única reconocida por los tribunales, y el testimonio de un cristiano contra un musulmán no es considerada válida. Los armenios no tienen acceso a la vida política del Imperio. Esta condición de desigualdad les pone en una situación de dependencia a los ojos del poder otomano. Tal sistema socio-político es el primer anillo de una cadena de causas que conduce al genocidio.
El segundo anillo es indirectamente forjado por las potencias europeas. En el siglo XVIII, después de una expansión regular, inicia la inexorable decline del Imperio otomano. En el siglo XIX, dos fenómenos opuestos ponen los armenios en una situación de riesgo: la disgregación del Imperio y la toma de conciencia nacional armenia. Después de la proclamación de independencia de Grecia en 1822, bajo la presión de las Potencias que tienen en la circunstancia intereses contradictorios, los pueblos de los Balcanes se sublevan y reclaman la independencia o la autonomía. Rusia que a partir del inicio del siglo XIX está presente en el Cáucaso, constituye para el Imperio una amenaza directa. Ella ha anexado la Armenia oriental y para entonces los armenios están divididos entre tres imperios: persa, otomano y ruso. A partir del tratado de Kutchuk-Kaïnardji (1774), Rusia tiene la posibilidad de extender la verdadera protección a los sujetos ortodoxos del Imperio otomano, una disposición que no concierne los armenios, pero que inaugura el principio de intervención humanitaria. La aplicación de tal principio es vivida por los turcos como una injerencia en sus asuntos internos, para los otros pueblos como una esperanza. Los tratados de Londres (1827) y de París (1856) renovan el derecho a la intervención, que será utilizado en 1860 para Francia en el Líbano para defender a los maronitas atacados por los drusos, intervención concluida con la autonomía del Líbano. Europa exige del Sultán por las reformas y la Sublime Puerta (el gobierno otomano) aprovecha los disentimientos entre las Potencias, divididas entre una política de intervención que tiene como pretexto el aspecto humanitario (política que apresuraría la ruina del Imperio y consignaría a Rusia puntos estratégicos esenciales), y una política de integridad que tutelaría los intereses ecónomicos de Europa. En este juego el Imperio otomano pierde una a una sus conquistas, mientras las minorías, miran con atención una Europa perturbada por los ideales nacionalistas, toman conciencia de la propia identidad y no toleran más el sistema de exclusión que ha prevalecido hasta ahora y que se agrava con la corrupción de la burocracia otomana. La emergencia del nacionalismo armenio determina un doble movimiento de reinvindicaciones: legal, expresesado por el patriarcado armenio de Constantinopla que lleva la cuestión armenia sobre la escena internacional; clandestino, con el nacimiento en los años de 1890 de los partidos revolucionarios, que sostienen el terrorismo y la lucha armada. En el tratado de Berlín de 1878 los armenios entran, para su mala suerte, en el concierto europeo, convirtiéndose entretanto un pretexto de intervención humanitaria para las Potencias atentas al desembramiento del Imperio, y una amenaza interna para el Sultán que; firmemente decidido a no emprender las reformas pedidas, se preocupa de su desarrollo económico, de su coesión social e de su turbulencia. El millet fiel -es así que los sultanes habían llamado hasta entonces a la comunidad armenia- se convierte en rebelde. La política de Europa -sus divisiones, su incapacidad de imponer reformas y sus intervenciones humanitarias- han puesto a los armenios en una situación de riesgo agravado, revelado de los advenimientos de 1895 y de 1896. Para dar una lección a los armenios y para poner a prueba la determinación de las Potencias, el sultán Abd-ul-Hamid lleva a cabo las masacres. 200.000 armenios son asesinados bajo la mirada indignada de los embajadores y de los cónsules europeos. Por su carácter sistemático y selectivo, estas masacres cogen una forma genocida. Las Potencias se limitan a protestar: no hay intervención militar y los criminales no son castigados. La Sublime Puerta ha verificado la vulnerabilidad de los armenios y los límites de la injerencia de las Potencias. Las masacres refuerzan el movimiento de resistencia organizado por la Federación Revolucionaria Armenia -FRA o partido Daschnak- cuyos fedayís, partiendo desde bases en territorio ruso, conducen una guerrilla sostenida por la población armenia en las provincias orientales.
No obstante, el poder del sultán se debilita. Ayudado por los partidos armenios, en particular por la FRA, el movimiento nacionalista turco se desarrolla. En Julio de 1908, un putsch organizado por el Partido Unión y Progreso pone fin al absolutismo otomano y establece un régimen constitucional. Los Jóvenes Turcos, como lo define Europa, segura en su voluntad de reformar y modernizar el Imperio, parecen animados de las mejores intenciones. Su nacionalismo parece temperado por las preocupaciones de reunir los pueblos que constituyen el Imperio en una federación otomana. En realidad, el movimiento está dividido en corrientes opuestas y contradictorias. El nacionalismo turco y el otomanismo son incompatibles y los adevenimientos inciden sobre la evolución del partido Unión y Progreso, que puede controlar realmente el poder solo en 1914. La amputación de los últimos territorios europeos y africanos (la proclamación de la independencia de Bulgaria; la anexión de Bosnia-Herzegóvina a Austria-Hungría en 1908 y de Tripolitania a Italia en 1911; las guerras bálcanicas de 1912 y de 1913 que reducen la europa otomana a un tocón de territorios alrededor de Constantinopla) y la influencia de las ideologías turcas y azeríes inmigrados de Bakú radicalizan este partido que predica el panturquismo y directamente el turanismo. Estos dos elementos -las derrotas sucesivas y el delirio ideológico que ellas sucitan y refuerzan- son las condiciones estructurales del genocidio armenio. Ellas explican como la prospectiva de una autonomía, o directamente de una secesión, sea percivida como una amenaza mortal que es necesario eliminar inmediatamente y totalmente, no importa a que precio. Si a la víspera de la guerra los turcos llegaron a considerar los armenios como un peligro, no fue necesariamente razón de lo que ellos hacían o no hacían. La percepción de esta amenaza dependía más del contexto que de la naturaleza del objeto peligroso. Entre 1908 y 1914 la situación se volvió al revés sin que los armenios fueran cambiados.
El radicalismo de los Jóvenes Turcos se expresa a partir de 1909 con las masacres de Cilicia, que asumen un carácter genocida: 30.000 armenios son asesinados, y la responsabilidad del partido Unióm y Progreso es probada. En 1912 Rusia reabre la cuestión armenia, y las negociaciones entre turcos y rusos llegan al acuerdo del 8 de febrero de 1914 que garantiza la realización de reformas en las provincias orientales de Anatolia bajo el control de dos inspectores europeos. El acuerdo es visto por los turcos como una injerencia insoportable en los asuntos internos del propio país. La pérdida de las poseciones europeas y de 5 millones de habitantes aferra un golpe fatal al otomanismo. El imperio cesa de ser una vocación multinacional. Los armenios se convierten en la principal minoría étnica bajo el dominio otomano, una minoría que no tiene, a diferencia de la griega, un Estado que pueda acogerla. Los Jóvenes Turcos no tienen cuenta de la naturaleza de las reivindicaciones armenias, aunque si el programa de los partidos armenios se concentra solo sobre reformas sociales y administrativas en seno del Imperio otomano. Estos partidos no proyectan ni la autonomía ni la anexión a Rusia ni, mucho menos, una independencia, y están bien lejos de recoger la adhesión de la población armenia. Pero el partido Unión y Progreso se ha convertido en un movimiento exclusivamente nacionalista, cuya razón de ser se reasume en una frase: "Los turcos es un pueblo que habla turco y vive en Turquía" . La ideología de los Jóvenes Turcos es una mezcla mal digerida de nacionalismo irredentista -el panturquismo-y de racismo-el turanismo. Ella se basa sobre la convicción que todos los pueblos de lengua turca deben estar unidos en un mismo complejo, a lo ancho desde el Asia central hasta el Mediterraneo, y que entonces volverá la edad de oro en la cual Turan, el ancestro de los turcos, luchaba contra Ario, el ancestro de los arianos, y extendía el propio poder sobre toda el Asia. La unión de estos dos mitos-eso de una misión de independencia nacional y eso de una restauración de la original pureza racial de los pueblos turanios-agrava como consecuencia una situación ya altamente genocida. Al estallar la guerra, los Jóvenes Turcos están convencidos que el futuro de su nación sea en Asia y que su realización sea de abrir el camino al panturquismo. La primera etapa de esta conquista es Azerbaijan. Entre esta provincia rusa y Turquía, en ambos lados de la frontera, justo en el corazón del país turco, viven los armenios. Contra cualquier evidencia los Jóvenes Turcos están convencidos que los armenios representan un peligro mortal para el panturquismo. La guerra les ofrece la ocasión para liquidar este "enemigo interno" y para darle fin de una vez por todas con las intervenciones extranjeras, anulando esos tratados que, desde un siglo, son el fundamento de las intervenciones de las Potencias. La experiencia armenia reasume los peligros corridos por una minoría puesta en confrontación con un grupo dominante determinado a homogeneizarse la propia sociedad con la fuerza y, si necesario, con el homicidio de masa y el exterminio.
Las causas: estructuras y motivos
Llegados de Frigia, los armenios aparecieron en el siglo VII a. J.C. en un territorio situado al sur del Cáucaso y del mar Negro al este del altiplano anatólico, al oeste del mar Caspio donde se mezclaron con los restos de los reinos hurritas. Estas montañas de clima áspero es un país fértil pero también una zona estratégica que controla uno de los camino del Oriente. Armenia es una puesta en juego entre imperios que se disputan su territorio sin tener éxito de destruir sus habitantes. Ella sobrevive a los persas, a los griegos, a los romanos, a los árabes, aprovechándose de las rivalidades entre Bizancio y Persia, a veces reino independiente (entre algunas ocasiones dividida en diversos reinos hostiles), a veces provincia vasalla. Entre los siglos IV y VI, los armenios se dotan de los medios para esta supervivencia: una religión, el cristianismo; una lengua, el armenio; un particularismo religioso, el monofisismo. Los armenios tienen la propia fe, los propios ritos, la propia jerarquía eclesiástica. La creación de esta Iglesia nacional priva a Armenia del apoyo de Occidente pero asegura la supervivencia política y permite a los armenios de salvaguardar la apropiada autonomía. La invasión de los turcos seléucidas en el siglo XI devasta el país. Una parte de los armenios se refugia en Cilicia donde, desde las montañas del Amano y del Tauro hasta el Mediterraneo, la Nueva Armenia preserva la propia identidad por un período de tres siglos. Solamente al inicio del siglo XVI los turcos otomanos ocupan la parte occidental de Armenia, mientras que la oriental queda dominada por Persia safávida. Desde su formación el Imperio otomano respeta las particularidades de las minorías cristianas, su lengua, religión, cultura. La tolerancia del Sultán tiene, por contrapartida (compensación), una pérdida de los derechos civiles. El Imperio es una teocracia: la comunidad de los creyentes (la Umma) domina la masa de los infieles (los dhimmis o protegidos). Cristianos y hebreos son ciudadanos de condición inferior; no poseen las tierras que cultivan: ellas pertenecen al Estado, lo que dibuja un impuesto de la tierra de él. Otros impuestos, cuyo importe era decidido por la fantasia de funcionarios a menudo corruptos, gravan sobre los campesinos, los artesanos y los comerciantes de las provincias, privados de cualquier protección legal. La sharia, ley civil y religiosa fundada sobre el Corán y otros textos sagrados, es la única reconocida por los tribunales, y el testimonio de un cristiano contra un musulmán no es considerada válida. Los armenios no tienen acceso a la vida política del Imperio. Esta condición de desigualdad les pone en una situación de dependencia a los ojos del poder otomano. Tal sistema socio-político es el primer anillo de una cadena de causas que conduce al genocidio.
El segundo anillo es indirectamente forjado por las potencias europeas. En el siglo XVIII, después de una expansión regular, inicia la inexorable decline del Imperio otomano. En el siglo XIX, dos fenómenos opuestos ponen los armenios en una situación de riesgo: la disgregación del Imperio y la toma de conciencia nacional armenia. Después de la proclamación de independencia de Grecia en 1822, bajo la presión de las Potencias que tienen en la circunstancia intereses contradictorios, los pueblos de los Balcanes se sublevan y reclaman la independencia o la autonomía. Rusia que a partir del inicio del siglo XIX está presente en el Cáucaso, constituye para el Imperio una amenaza directa. Ella ha anexado la Armenia oriental y para entonces los armenios están divididos entre tres imperios: persa, otomano y ruso. A partir del tratado de Kutchuk-Kaïnardji (1774), Rusia tiene la posibilidad de extender la verdadera protección a los sujetos ortodoxos del Imperio otomano, una disposición que no concierne los armenios, pero que inaugura el principio de intervención humanitaria. La aplicación de tal principio es vivida por los turcos como una injerencia en sus asuntos internos, para los otros pueblos como una esperanza. Los tratados de Londres (1827) y de París (1856) renovan el derecho a la intervención, que será utilizado en 1860 para Francia en el Líbano para defender a los maronitas atacados por los drusos, intervención concluida con la autonomía del Líbano. Europa exige del Sultán por las reformas y la Sublime Puerta (el gobierno otomano) aprovecha los disentimientos entre las Potencias, divididas entre una política de intervención que tiene como pretexto el aspecto humanitario (política que apresuraría la ruina del Imperio y consignaría a Rusia puntos estratégicos esenciales), y una política de integridad que tutelaría los intereses ecónomicos de Europa. En este juego el Imperio otomano pierde una a una sus conquistas, mientras las minorías, miran con atención una Europa perturbada por los ideales nacionalistas, toman conciencia de la propia identidad y no toleran más el sistema de exclusión que ha prevalecido hasta ahora y que se agrava con la corrupción de la burocracia otomana. La emergencia del nacionalismo armenio determina un doble movimiento de reinvindicaciones: legal, expresesado por el patriarcado armenio de Constantinopla que lleva la cuestión armenia sobre la escena internacional; clandestino, con el nacimiento en los años de 1890 de los partidos revolucionarios, que sostienen el terrorismo y la lucha armada. En el tratado de Berlín de 1878 los armenios entran, para su mala suerte, en el concierto europeo, convirtiéndose entretanto un pretexto de intervención humanitaria para las Potencias atentas al desembramiento del Imperio, y una amenaza interna para el Sultán que; firmemente decidido a no emprender las reformas pedidas, se preocupa de su desarrollo económico, de su coesión social e de su turbulencia. El millet fiel -es así que los sultanes habían llamado hasta entonces a la comunidad armenia- se convierte en rebelde. La política de Europa -sus divisiones, su incapacidad de imponer reformas y sus intervenciones humanitarias- han puesto a los armenios en una situación de riesgo agravado, revelado de los advenimientos de 1895 y de 1896. Para dar una lección a los armenios y para poner a prueba la determinación de las Potencias, el sultán Abd-ul-Hamid lleva a cabo las masacres. 200.000 armenios son asesinados bajo la mirada indignada de los embajadores y de los cónsules europeos. Por su carácter sistemático y selectivo, estas masacres cogen una forma genocida. Las Potencias se limitan a protestar: no hay intervención militar y los criminales no son castigados. La Sublime Puerta ha verificado la vulnerabilidad de los armenios y los límites de la injerencia de las Potencias. Las masacres refuerzan el movimiento de resistencia organizado por la Federación Revolucionaria Armenia -FRA o partido Daschnak- cuyos fedayís, partiendo desde bases en territorio ruso, conducen una guerrilla sostenida por la población armenia en las provincias orientales.
No obstante, el poder del sultán se debilita. Ayudado por los partidos armenios, en particular por la FRA, el movimiento nacionalista turco se desarrolla. En Julio de 1908, un putsch organizado por el Partido Unión y Progreso pone fin al absolutismo otomano y establece un régimen constitucional. Los Jóvenes Turcos, como lo define Europa, segura en su voluntad de reformar y modernizar el Imperio, parecen animados de las mejores intenciones. Su nacionalismo parece temperado por las preocupaciones de reunir los pueblos que constituyen el Imperio en una federación otomana. En realidad, el movimiento está dividido en corrientes opuestas y contradictorias. El nacionalismo turco y el otomanismo son incompatibles y los adevenimientos inciden sobre la evolución del partido Unión y Progreso, que puede controlar realmente el poder solo en 1914. La amputación de los últimos territorios europeos y africanos (la proclamación de la independencia de Bulgaria; la anexión de Bosnia-Herzegóvina a Austria-Hungría en 1908 y de Tripolitania a Italia en 1911; las guerras bálcanicas de 1912 y de 1913 que reducen la europa otomana a un tocón de territorios alrededor de Constantinopla) y la influencia de las ideologías turcas y azeríes inmigrados de Bakú radicalizan este partido que predica el panturquismo y directamente el turanismo. Estos dos elementos -las derrotas sucesivas y el delirio ideológico que ellas sucitan y refuerzan- son las condiciones estructurales del genocidio armenio. Ellas explican como la prospectiva de una autonomía, o directamente de una secesión, sea percivida como una amenaza mortal que es necesario eliminar inmediatamente y totalmente, no importa a que precio. Si a la víspera de la guerra los turcos llegaron a considerar los armenios como un peligro, no fue necesariamente razón de lo que ellos hacían o no hacían. La percepción de esta amenaza dependía más del contexto que de la naturaleza del objeto peligroso. Entre 1908 y 1914 la situación se volvió al revés sin que los armenios fueran cambiados.
El radicalismo de los Jóvenes Turcos se expresa a partir de 1909 con las masacres de Cilicia, que asumen un carácter genocida: 30.000 armenios son asesinados, y la responsabilidad del partido Unióm y Progreso es probada. En 1912 Rusia reabre la cuestión armenia, y las negociaciones entre turcos y rusos llegan al acuerdo del 8 de febrero de 1914 que garantiza la realización de reformas en las provincias orientales de Anatolia bajo el control de dos inspectores europeos. El acuerdo es visto por los turcos como una injerencia insoportable en los asuntos internos del propio país. La pérdida de las poseciones europeas y de 5 millones de habitantes aferra un golpe fatal al otomanismo. El imperio cesa de ser una vocación multinacional. Los armenios se convierten en la principal minoría étnica bajo el dominio otomano, una minoría que no tiene, a diferencia de la griega, un Estado que pueda acogerla. Los Jóvenes Turcos no tienen cuenta de la naturaleza de las reivindicaciones armenias, aunque si el programa de los partidos armenios se concentra solo sobre reformas sociales y administrativas en seno del Imperio otomano. Estos partidos no proyectan ni la autonomía ni la anexión a Rusia ni, mucho menos, una independencia, y están bien lejos de recoger la adhesión de la población armenia. Pero el partido Unión y Progreso se ha convertido en un movimiento exclusivamente nacionalista, cuya razón de ser se reasume en una frase: "Los turcos es un pueblo que habla turco y vive en Turquía" . La ideología de los Jóvenes Turcos es una mezcla mal digerida de nacionalismo irredentista -el panturquismo-y de racismo-el turanismo. Ella se basa sobre la convicción que todos los pueblos de lengua turca deben estar unidos en un mismo complejo, a lo ancho desde el Asia central hasta el Mediterraneo, y que entonces volverá la edad de oro en la cual Turan, el ancestro de los turcos, luchaba contra Ario, el ancestro de los arianos, y extendía el propio poder sobre toda el Asia. La unión de estos dos mitos-eso de una misión de independencia nacional y eso de una restauración de la original pureza racial de los pueblos turanios-agrava como consecuencia una situación ya altamente genocida. Al estallar la guerra, los Jóvenes Turcos están convencidos que el futuro de su nación sea en Asia y que su realización sea de abrir el camino al panturquismo. La primera etapa de esta conquista es Azerbaijan. Entre esta provincia rusa y Turquía, en ambos lados de la frontera, justo en el corazón del país turco, viven los armenios. Contra cualquier evidencia los Jóvenes Turcos están convencidos que los armenios representan un peligro mortal para el panturquismo. La guerra les ofrece la ocasión para liquidar este "enemigo interno" y para darle fin de una vez por todas con las intervenciones extranjeras, anulando esos tratados que, desde un siglo, son el fundamento de las intervenciones de las Potencias. La experiencia armenia reasume los peligros corridos por una minoría puesta en confrontación con un grupo dominante determinado a homogeneizarse la propia sociedad con la fuerza y, si necesario, con el homicidio de masa y el exterminio.
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