martes, 27 de febrero de 2007

EL GENOCIDIO DE LOS ARMENIOS (3)

La prueba de la intención

La existencia de un plan de supresión de la población armenia del Imperio otomano constituye la prueba de la intención criminal del Estado guiado por los Jóvenes Turcos. Desde el momento en que la responsabilidad directa de este Estado en la ejecución del crimen y el carácter genocida de tal crimen son acertados, esta prueba permite avanzar la acusación de genocidio perpetrado contra el grupo nacional, étnico y religioso armenio.
No por otra parte que para el genocidio de los hebreos, no existen documentos que sostengan en establecer con precisión el momento del pasaje al acto. Es probado que, desde hace muchos años, en el seno del Comité central del Ittihad - del nombre turco del partido Unión y Progreso, Ittihad ve Terraki -, los panturquistas no ocultaban el deseo de resolver con la violencia la cuestión armenia mientras otros, más moderados, dudaban ante esta solución extrema. La participación de Turquía a la Primera guerra mundial hizo a los ojos de los primeros esta destrucción más inderogable y al mismo tiempo y más fácilmente realizable. Se puede pensar probablemte que, entre diciembre de 1914 y febrero de 1915, al término de una reunión, delegados en la sede del Comité central del Ittihad, a Nouri Osmanié, en el distrito de Estambul de Constantinopla, el clan de los irreducibles guiado por Nazim y Chakir tenga éxito en convencer a los dirigentes del Estado, en particular Talaat y Enver, que era el momento propicio para pasar de la intención al acto. Pero el día en el cual el Comité central del Ittihad se reunió para planificar la destrucción de la comunidad armenia y para fijar el calendario de su exterminio no se conoce, y se ignora el contenido de sus deliberaciones.
En ausencia de semejante documento, la prueba de la intención criminal es producida por un complejo de fuentes que no deja entrada a la duda. Las más helantes son las fuentes turcas: ellas son en primer lugar los documentos tomados en 1919 por proceso intentado a los Jóvenes Turcos responsables de las "masacres" de los armenios. Después de las caídas del gobierno "joven-turco" en octubre de 1918, el nuevo gobierno otomano negocia un armisticio que se firma el 30 de octubre en Moudros. El sultán Mehmed VI - que es sucedido a Abd-ul Hamid quedando como un fantoche en las manos de los Jóvenes Turcos - quiere que se haga luz sobre las masacres armenias, masacres que todos han visto y conocen, antes que Turquía se presente a la Conferencia de la paz. Para que esta culpa no recaiga sobre el pueblo turco, es necesario establecer la responsabilidad de los Jóvenes Turcos. Es nombrada una comisión de investigación, dirigida por Mazhar bey, prefecto - Vali - de Ankara, que se había opuesto a la deportación de los armenios. Otro decreto del Sultán que funda cortes marciales y tribunales excepcionales para juzgar los principales responsables, compuestos por militares y civiles, para los funcionarios de las provincias. La examinación de los documentos es dificultuosa; antes de escapar, los Jóvenes Turcos han borrado los rastros de sus fechorías. Todavía, algunos funcionarios han conservado los documentos, que utilizan como moneda de cambio. La mayor parte de los documentos tomados de la Comisión Mazhar está constituida por telegramas en códigos decifrados por los destinatarios - expedidos por los Ministros Interno o de Guerra, del Comité central del Ittihad o por los dirigentes de la Organización especial a los responsables de la ejecución del exterminio en las provincias -, de testimonios orales tomados bajo juramento o de informes redactados al término de una investigación. Todos son autenticados antes de ser introducidos en los expedientes de acusación - más de doscientos expedientes registrados. Una parte de estos documentos, así como las deliberaciones de los tribunales excepcionales, es publicada en suplemento judicial de la "Gaceta oficial" ("Takvim-i Vekayi"). La "Gaceta oficial" publica también las puestas de audición de la Comisión de la Cámara de los Diputados que, del 5 al 11 de diciembre de 1918, indaga sobre las masacres. Las cuentas de los procesos y algunos documentos son finalmente publicados por los periódicos de Constantinopla en 1919 y en 1920.
El descubrimiento más importante de la Comisión Mazhar es la de la existencia del papel de la Organización Especial (OE) del cual no hablan ni los cónsules ni los otros testigos. El secreto había sido bien conservado. La OE había alcanzado de primera arrancada una perfección criminal. Creando esta asociación secreta, los dirigentes del Ittihad se habían puesto fuera de la ley. Su existencia probaba además que la deportación había sido un mero pretexto, subsecuentemente ponía un esquema oficial ante una destrucción planificada, dado que, en el momento mismo que se ordenaba la deportación, el gobierno adiestraba bandas de asesinos para masacrar a los convoyes de los deportados.
La inteción del Comité central del Ittihad de cometer este crimen se afirma a más reasunciones en las declaraciones tomadas de la corte marcial. El tribunal militar de Constantinopla demostró que la deportación no era más que un fondo del exterminio de los armenios decidido por el Comité central y que la OE constituía la atadura entre el Comité y los ejecutores, hecho que amueblaba la prueba de la premeditación. El 11 de junio de 1919 el primer Ministro otomano Damad Férid Paschá se presenta a la Conferencia de la paz. El admite los crímenes cometidos por los turcos durante la guerra y muestra los responsables: los dirigentes del Ittihad, una versión que los veredictos de las cortes marciales y de los tribunales excepcionales confirman. Se trata de crímenes que no pueden ser escondidos, y la maniobra consiste en hacer algún cargo a los Jóvenes Turcos, y a los alemanes, manteniendo juntos las acusaciones de subversiones y de traición movidas contra los armenios. Pero, revelando la existencia de la OE, el gobierno otomano produce la prueba del genocidio, una categoría criminal que no ha sido identificada aún.
La documentación recogida por Aram Andonián - cincuenta telegramas en código, decifrados y a menudo postdatados por el destinatario, y dos cartas - es publicada en 1920 y en 1921 en tres lenguas, francés, inglés y armenio. Ella moldeaba la prueba indiscutible de la premeditación de las matanzas y completa la documentación de la Comisión Mazhar. A causa de los numerosos errores cometidos por Andonián en ta transcripción - errores de datación por haber descuidado la diferencia entre el calendario juliano y el gregoriano y errores de numeración de los telegramas -, la autenticidad de estos documentos ha sido puesta en duda. Gracias a las labores de Vahakn Dadrián se establece ahora.
Es verdad que los archivos otomanos no conservan - o esconden - estos cuerpos del crimen. Si similares pruebas pudiesen ser exhibidas, el gobierno turco no podría negar más los hechos. Los archivos de los Ministerios de Exteriores alemán, americano, francés e inglés apoyan tales acusaciones. Los informes del cuerpo diplomático y de los oficiales alemanes de estancia en Turquía revelan entretanto el carácter estructurado del programa de supresión de los armenios y la impotencia de los alemanes de oponerse. Los cósules alemanes son cronistas precisos y objetivos: no tienen nada que esconder para el momento que su país no está directamente implicado en tal programa. Los cónsules americanos, neutrales hasta 1917, refieren los mismos hechos de los alemanes. Entre el reporte de Rössler y el de Jackson, ambos cónsules de Aleppo, no hay alguna discordancia ni en la memoria de los advenimientos ni en las fechas y ni siquiera en la estima del número de las víctimas. Igualmente, el cónsul Davis de Kharpout descubre que los convoyes de los deportados que atraviesan esta provincia son destruidos. Durante una escursión por algunos valles perdidos, él ve a miles de cadáveres de mujeres y niños asesinados.
Finalmente, durante la guerra aparecen dos obras, aunque ellas concordantes y absolutamente atontantes: el reporte del pastor alemán Johannes Lepsius, basado sobre observaciones directas y sobre los testimonios recogidos de alemanes y de neutrales, y el Libro blue inglés, de Lord Bryce, abierto con un prefacio de Arnold Toynbee.
Aunque no teniendo en cuenta de otras fuentes, en particular de los testimonios de los testigos oculares, de los testimonios de los sobrevivientes armenios y de las declaraciones de los culpables mismos, disponemos de una masa de documentos que permite producir la prueba que el Comité central del Ittihad ha premeditado y, en el curso de dos años perpetrado, un genocidio. A partir de 1915 el crimen y sus autores son todos conocidos. Los responsables no se esconden; Talaat y Enver hablan abiertamente con sus interlocutores alemanes y americanos. ¿Cómo los gobiernos turcos han llegado a negar lo que universalmente era reconocido?

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