Los hechos
En agosto de 1914 el gobierno otomano duda en empeñarse en el conflicto, pero las presiones de Alemania son tales que la fracción filo-germana del gobierno, guiada por el Ministro de Guerra, Enver, prevalece. Turquía toma partido el 2 de noviembre de 1914 en el campo de las Potencias centrales. A finales de agosto los responsables de la comunidad armenia han decidido su actitud: se auguran la neutralidad de su país pero, si esto estuviera envuelto en la guerra, ellos realizarán lealmente su deber de ciudadanos otomanos; y así lo hacen. Desde la entrada en guerra de Turquía, Enver prepara la invasión del Cáucaso con el propósito de abrir el camino para Bakú, centro petrolífero y capital de Azerbaijan. Sin esperar condiciones climáticas mejores, sin preparación logística, en pleno invierno, particularmente rígido en aquel año, él empeña a sus tropas sobre el altiplano armenio. De frente a tropas más aguerridas y mejor guiadas, el III retiran desordenadamente a través de las provincias habitadas en predominio por armenios. De oficiales a soldados, los turcos señalan a los armenios los responsables de una derrota que depende solo por un error de estrategia. La acusación se funda sobre la existencia de cuatro legiones rusas formadas por armenios llegados del exterior - y según algunos de Turquía - que el gobierno ruso ha constituido para guiar las propias tropas a través del laberinto de las montañas armenias. Los armenios de las provincias otomanas no son todavía responsables de esta iniciativa rusa, y el gobierno otomano no tiene alguna prueba de su presunta traición. El clima se vuelve tenso, y los representantes de la comunidad armenia temen lo peor. El gobierno se esfuerza por estar tranquilizado. En realidad, entre diciembre de 1914 y febrero de 1915, bajo la presión de su ala más dura, el Comité central del partido Unión y Progreso, dirigido por dos médicos, los doctores Nazim y Behaeddin Chakir, ha decidido la supresión de los armenios. En el mes de febrero de 1915, Chakir se aproxima a Erzerum para poner los detalles del plano de eliminación de los armenios de las provincias orientales. En 1911, el partido Unión y Progreso ha creado una Organización especial, una estructura paramilitar dependiente del Ministerio de Guerra y encargada de misiones de espionaje más allá de las fronteras del Imperio. En 1915 una parte de esta organización es confiada al Ministerio Interno y, con la ayuda del Ministerio de la justicia, asignada al programa secreto de solución de la cuestión armenia. Detenidos comunes son liberados de las prisiones y adiestrados en centros militares para formar batallones de irregulares, los chetís. En el sitio, el mandato de Behaeddin Chakir les confiere una autoridad sobre los gobiernos y los prefectos. Coloca los detalles del plano de exterminio con los exponentes locales del partido de Unión y Progreso. El plan, con la supervisión del ministro Interno Talaat, es realizado con precisión. Entre enero y abril de 1915 los soldados armenios son desarmados, reagrupados in batallones de labor encargados de obras viales y eliminados con discreción. Después, con el pretexto de castigar los responsables de una revuelta armenia estallada en Van, el 24 y 25 de abril, 2345 notables armenios de Constantinopla son arrestados (entre ellos 195 escritores, 165 pintores, 55 compositores y músicos incluyendo a Gomidás Vartabed, 340 médicos, farmaceutas y dentistas, 175 maestros y profesores, 170 abogados, y 60 arquitectos) arbitrariamente, sin ninguna garantía y enviados a exilio en Anatolia donde son en consecuencia ejecutados. Entre mayo y julio de 1915, los armenios de siete provincias orientales - Erzerum, Bitlis, Van, Diyarbakir, Trebizonda, Sivas y Kharput - son asesinados en el sitio o deportados. Solo los armenios de Van tienen éxito de refugiarse en Rusia gracias a una avanzada del ejército ruso. En los aldeas, los habitantes son asesinados por los chetís. En las ciudades, para salvar una apariencia de legalidad, se anuncia o se destierra una orden de deportación: los armenios tienen poco tiempo para prepararse a abandonar sus casas y sus bienes, con la excepción de un ligero equipaje que están autorizados a llevar consigo. En realidad, antes de la proclamación de la orden, los notables han sido arrestados y eliminados. No en cuanto la población de un pueblo es reagrupada, los hombres válidos son separados, llevados en pequeños grupos en los alrededores de las ciudades y asesinados. Mujeres, viejos y niños son reunidos in convoyes y toman el camino de la deportación. Los deportados no alcanzan en número exiguo, Aleppo, donde los sobrevivientes son reagrupados. Ellos mueren a lo largo del camino. Los gendarmes encargados de escoltarles, los chetís, los nómadas curdos, las poblaciones turcas de las ciudades atravesantes, el hambre, la sed, las enfermedades enflaquecen poco a poco los convoyes, cuando no son liquidados en masa. En agosto de 1915 los Jóvenes Turcos han realizado la primera parte de su programa:no hay más armenios en una región en la cual este pueblo había sobrevivido por veinte siglos a las olas sucesivas de invasores.
La segunda parte del plan de exterminio concierne los armenios del resto del Imperio. Ella es aplicada entre agosto de 1915 y julio de 1916. Sólo los armenios de Constantinopla, cercanos a representantes diplomáticos, los de Esmirna, protegidos del general alemán Liman von Sanders y los armenios del Líbano y de Palestina escapan de este programa implacable a lo que nisiquiera ahorra los armenios católicos, a despecho de las intervenciones del Vaticano y de Austria-Hungría. En esta fase final, el gobierno evita de asesinar las víctimas en el sitio y sigue más rigurosamente la orden de deportación inicialmente circunscrito a las provincias orientales: hecho paradójico desde el momento que, en estas regiones lejanas del teatro de operaciones, la deportación no es más justificable. La población armenia es transportada por ferrovía hacia Aleppo. Subsecuentemente la construcción de la vía férrea no está concluida, los deportados deben cumplir largas marchas para revolver los túneles que se están escavando através de las montañas del Amanus y del Tauro. Desde el momento que, por otra parte, las necesidades militares imponen el envio de convoyes en sentido inverso, en dirección de los Dardanelos, los armenios son asesinados en campos improvisados, en condiciones sanitarias vergonzosas. La mayor parte alcanza todavía Aleppo, travesía de la deportación. Una parte de los deportados son mandados al Sur, en Siria, donde son alistados en los campos de concentración. La mayoría prosigue el camino hacia Mesopotamia y el presunto lugar de la deportación: Deir es-Zor. A lo largo del curso del Eufrates, en tierras áridas, sin alimento, sin escolta, los armenios que habían sobrevivido mueren en miles. Aquellos que alcanzan Deir es-zor son liquidados en julio de 1916, mandados al desierto en la cual las esperanzas de sobrevivencia son nulas o encerrados en cavernas y quemados vivos con gasolina.
Es así que las dos terceras partes de los armenios del Imperio otomano - es decir, según las aproximaciones sobre la cifra inicial de la deportación armenia, de 1.000.000 a 1.500.000 personas - son asesinados. Los sobrevivientes van hacia destinos diversos. Muy pocos van a superar los obstáculos de la deportación, a evadir y a esconderse. Un considerable número de muchachas y de niños, aproximádamente 100.000 personas, son retirados por turcos o curdos y viven bajo otra identidad, crecidos en otra fe y hablando otra lengua. Igualmente, algunos niños en tierna edad, o más bien incapaces de recordar el propio origen y, más tarde para buscar vengarse, son confiados a horfanatos turcos. Teniendo en cuenta de los habitantes de la región de Van refugiados en Rusia, de los detenidos en los campos de Siria, de los rebeldes de Mousa Dagh salvados por embarcaciones aliadas y de los armenios de Constantinopla, de Esmirna, del Líbano y de Palestina, podemos fijar alrededor de 600.000 el número de los armenios del Imperio otomano escapados al genocidio.
No en cuanto avisados de las primeras medidas tomadas del gobierno otomano, las potencias de la Triple Alianza en acuerdo reaccionan. En una nota dirigida el 24 de mayo de 1915 a la Sublime Puerta, ellas amenazan que después de la guerra de arrastrar ante un tribunal los responsables de este "nuevo crimen de lesa humanidad" . Informados por sus embajadores y cónsules de lo llevado a cabo de esta operación criminal, cuyo significado no escapa de ellos, los gobiernos alemán y austríaco, prefieren dejar de hacer, más bien, que meterse en peligro una alianza sobre la cual su estrategia se funda. El 27 de mayo una ley provisoria de deportación permite a las autoridades militares de preparar a propio gusto de las poblaciones civiles sospechosas de espionaje y de traición y de emprender la deportación colectiva de las ciudades y de las aldeas sospechosas. El 10 de junio una ley sobre la registración de las propiedades de los deportados prevé la protección de las personas y de los bienes, la intervención de organismos encargados de garantizar tal protección y el realojamiento de los deportados, disposiciones, estas, que no serán nunca aplicadas. En respuesta a la nota colectiva del 24 de mayo, el gobierno otomano justifica las medidas tomadas y acusa a las potencias del Acuerdo de haberle hecho necesarias organizando y dirigiendo el movimiento revolucionario armenio. La tesis de la provocación viene tan inmediatamente el adelanto de esconder la realidad del genocidio. Ella establece una analogía entre turcos y armenios y "deja creer a una igualdad sobre el plano de la fuerza y de la conciencia de sí" cuando en cambio los armenios son privados de cualquier medio de defensa y no son reagrupados en una formación política. El genocidio no es una respuesta a la provocación armenia, sino una reacción a los desastres militares turcos y una etapa de la realización de la revolución nacional turca.
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